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Soy una persona inquieta, que ama la vida en toda su extensión de la palabra y disfruta escribiendo lo que percibe de ella, saboreando cada palmo de lo vivido. soy terapeuta holistico.

jueves, 16 de octubre de 2008

¿APOCO CREIBAS QUE ERA CIERTO?

¿Apoco creiba que era cierto? ¡si solo estaba bromeando Filiberto!, ¿apoco pensates que te rajaría un machetazo? – no, como cres, baja esa pistola que solo era un juego-, ¿pos que no somos viejos conocidos?
El hombre estaba demudado por el miedo, las piernas le temblaban y los dientes le castañeaban como si de pronto hubiera llegado el invierno para él. Por la medula le corría un liquido caliente y por fuera tenia un frío terrible, era como si de pronto la muerte se riera de él y lo acariciara con su guadaña, ¡que ironía!, él, que la había convocado para otra persona… de pronto se le volteaban las cosas. De reojo la veía riéndose de él. Y pronta a llevárselo.


Dialogo con la muerte

Volteo y le dijo, -oye, te equivocates, te dije que te lo llevaras a él no a mí, si te iba a ayudar paque no batallaras. ¿Qué paso mi flaca te confundites de cliente, yo no stoy preparao pa irme tovía-. La muerte le sonreía y él cada vez temblaba más. Sentía el infierno en su medula caliente y el frío gélidamente sepulcral en su entorno. Le dijo la muerte, -mira cuando se me convoca yo vengo y ya en el lugar de los hechos veo a quien me llevo.
Convence a Filiberto de que no te lleve y te dejo en paz-.
No supo cuanto tiempo había pasado hablando con la muerte, parecía, que había dialogado largo rato, sin embargo ahí estaba don Filiberto pistola en mano apuntándole, y era como si acabara de desenfundar.


Los hechos

Tiempo atrás este señor, que había sido peón de las propiedades que administraba don Filiberto, había cometido ciertas irregularidades, se le había pedido que arreglara los desarreglos, porque de lo contrario perdería su trabajo। Como era de pocas pulgas y no le gustaba que le llamaran la atención, había urdido una emboscada para asesinar arteramente a don Filiberto. Lo había espiado y se había escondido en las orillas del camino esperando que pasara para matarle sin que nadie se diera cuenta que él había sido.
Así, que cuando don Filiberto pasaba por el camino muy de madrugada y con la conciencia tranquila a realizar sus faenas. De pronto le salio al paso, traía su machete en alto y le dijo fieramente –ansina te quería agarra Filiberto, ¡solito!-. Iba directo a masacrarlo, cuando don Filiberto, que siempre fue hombre de paz, pero precavido por aquello, que existen cobardes bravucones, siempre traía consigo una 45 silenciosa por las dudas. Metió su brazo bajo el abrigo saco su 45 apuntando directo a la cabeza del bravucón y le dijo -decías algo, aquí me tienes para lo que quieras-. Fue cuando vio a la muerte riéndose de él, y le había dicho que convenciera a Filiberto de que no se lo llevara.
Bajo su machete despacito con su rostro turbado diciéndole –por favor Filiberto no me mates yo no lo iba hacer-
Don Filiberto, que era hombre de bien, le miro a los ojos, vio el terror reflejado en ellos, vio su cobardía y supo que podía pactar con ella. Entonces con mirada firme y serena, con los pantalones bien puestos y con la autoridad que le daba el no perder la compostura le dijo con voz de rayo que se introduce hasta la simiente de cada célula. –vete en paz, no deseo matarte, pero cuida que no vuelva a suceder, porque entonces si te quebro- ¿entendiste?
-Si Filiberto, perdóname, como tu digas- don Filiberto le dijo –toma tu machete que te hará falta para trabajar y cuida que sea solo para eso ¿esta bien?-

La muerte burlona volteo y le dijo –te perdonaron puedes irte-

Sudando y con el alma en un hilo, salio corriendo, perdiéndose para siempre de la vista de don Filiberto, algunos dicen que se volvió pacífico y su carácter antes violento dejo de serlo, vaya usted a saber que paso.


Querido lector

Querido lector, nunca convoques a la muerte, porque ella se hará presente siempre que se le llame, pero no sabe a quien se llevará y quizá sea al que la convocó, te puedes llevar una sorpresa y te llevará a ti. Nunca sabrás si el otro será como don Filiberto.


¿No cree usted?


Celia Rivera Gutiérrez
Cd। Obregón Sonora México

Octubre 15 del 2008

8 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Hola precioso, siempre me entrego a la lectura pero en esta me lleno e invadió la fondo del alma...

un abrazo fraterno

Terox dijo...

Como decía el borracho de Pedro Navaja, "sorpresas te da la vida"...

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Gracias Adolfo, siempre es grato tenerte en mis letras y saludarte.
Seguiremos leyéndonos.

Un abrazo también para tí de mi parte
Celia

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Así es Terox, sorpresas que da la vida. Y más vale convocar la abundancia y el respeto, porque estos también se aran presente y lo más probable que también hagan lo que la muerte y se los de a quien los convoco para otros

Saludos
Celia

Mario dijo...

de acuerdo contigo celia.. convocar invocar jalar atraer y todo lo positivo que se pueda desear.... y aun mejor si tambien regalamos un poquito de eso... igual y nos llega no mas, pero si mas rapido...

un saludo
Mario

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Gracia Mario.
Y tienes razón, si convocamos buenas cosas para los demás, si que les llegará y también a nosotros, y al tener más se puede ser más generoso. Pues nadie da lo que no posee.

Un saludo
Celia

PD. por ahí te he visto tanto en tu Blog como en Tonanzi.com, con tus escritos, te seguiré leyendo

Adolfo Payés dijo...

Hola quería pasar a dejarte mis saludos...

un abrazo

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Gracias Adolfo, un saludo siempre cae bien y fortalece.

un abrazo
Celia

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