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Soy una persona inquieta, que ama la vida en toda su extensión de la palabra y disfruta escribiendo lo que percibe de ella, saboreando cada palmo de lo vivido. soy terapeuta holistico.

jueves, 13 de noviembre de 2008

LA AMISTAD DE LA SERPIENTE




LA AMISTAD DE LA SERPIENTE

Estaba la hamaca como a 40 centímetros del piso colgando suavemente, con las
Pompas de la chica encima, que la hacían bajar. Su cuerpo estaba recostado en el resto de la misma y se sentía fantásticamente relajada escuchando el susurro del viento y el cantar de los pájaros y degustando el aroma de la tierra que llegaba con su característico olor a polvo que levantaban los vientos, que de vez en cuando llegaban y hacían de las suyas.
Justo bajo sus popmpas de la chica se encontraba una serpiente de cascabel, con sus ojos atentos como queriendo saber que hacíamos ahí, como conectándose con nuestro pensamiento, tenia en sus ojos y su actitud la característica de quien esta explorando los sentimientos y los pensamientos de otro ser vivo, como oliendo a la chica de la hamaca con todos sus poros y viendo fijamente a mi rostro, era como si su alma se conectara con la mía, yo percibía esa sensación que me produce cuando estoy meditando.


Era exquisito sentirse ahí, en medio del campo un poco alejados del camino
Rodeado de árboles gigantescos, por donde pasaban los vehículos en busca de un lugar con sombra o bien con agua, para degustar un poco el descanso de ese día festivo en que se recordaba a la madre que nos toco en la vida tener.

Mis pies estaban un poco encima de los bordes del vehiculó que nos traslado hasta ese lugar y observaba mi alrededor con sumo placer, al sentir la naturaleza en todo su esplendor. Por ahí pasaba algún que otro auto y sus conductores nos saludaban.

Creo que era tal la magia del momento, que incluso surgió de una orilla del pequeño canalito, que hacia las funciones de llevar agua de riego a los campos que se veían al frente; la serpiente de cascabel, que se deslizo con mucha majestad poco a poco reptando su cuerpo con el cascabel reluciente en la punta de cola, hacia donde colgaba la hamaca, y ahí se detuvo justo bajo la hamaca. Olfateaba su entorno, incluso parecía que sus ojos curiosos observaban su alrededor y en especial a quienes estábamos ahí.

Le digo a la chica -no te bajes de ahí, no hagas ningún movimiento, para no asustarla, pues estos animales solo atacan si se sienten agredidos-. Nos quedamos quietas observando su curiosidad. Se veía como asombrada de que no le temiéramos y como queriendo dialogar. Sus ojos curiosos veían hacia arriba en dirección de las pompas al aire y en dirección mío. Me dí cuenta que solo quería nuestra amistad.

Nos relajamos observándola y platicando mentalmente con ella. Cuando quisimos movernos de ahí y poder hacerlo sin asustarla, simplemente le dije –mira vete por donde viniste ¿esta bien?- y entonces me dí cuenta, que de verdad nos estábamos haciendo amigas, pues giro sobre su cuerpo y se retiro exactamente por el mismo caminito trazado en su llegada al reptar su cuerpo. Caray que hermoso fue eso, los animales tienen tanta o más nobleza que los humanos mismos.

Ya pasado un poco de rato, en que se había retirado, hizo su aparición a unos 3 metros del lugar tratando de cazar algún ratón que se había metido en un hoyo de un montículo pequeño. Ahí, hizo muchas proezas metiendo su cabeza una y otra vez, en cada intento desaparecía mayor cantidad de su cuerpo en el hoyo, parecía que su presa no era fácil de atrapar. La chica tomo su cámara y se dio el gusto de tomar un poco de video de tan singular amiga, que parecía lucirse ante nuestros ojos.

Nos acercamos a escaso un metro a ver su trabajo, de vez en cuando volteaba a vernos, solo para cerciorarse de que aun estábamos ahí. O quizá para decirnos gracias por acompañarme este día.

Por fin la vimos lograr su objetivo, y simplemente le dimos las gracias por su amistad, la chica le envió un beso y tomo otra foto.
Y procedimos a retirarnos de sus dominios para volver a la jungla humana, en donde de verdad uno tiene que trabajar, ya que en ella, a veces no se sabe si existe amistad de verdad. Rumbo al auto ella nos observaba directamente como diciendo –gracias- mi hija le lanza un beso y le dice adiós, un adiós que ella parece entender.


Celia Rivera Gutiérrez
Enero 24 del 2008
Cd. Obregón Sonora.


NOTA: foto tomada de internet, si el autor de su toma desea que la retire de mi blog que me lo comunique por favor

10 comentarios:

©Claudia Isabel dijo...

Celia, la verdad estos animalitos me asustan bastante, pero tu historia me encantó...
Un abrazo

Adolfo Payés dijo...

bella historia, me gusta, me lleno la fluidez que nos lleva a la reflexión del todo...

saludos un abrazo inmenso

ILUSION dijo...

Hola Celia¡

A pesar de tenerles mucho miedo, me gustó el relato..¡Gracias por compartirlo¡...

Besitos...

Roberto Esmoris Lara dijo...

Nos teme la más "temible" criatura. A veces se retira avergonzada de nosotros. Pero esos seres son parte de la sabiduría en la inteligencia universal. Y tú lo sabes. Y la serpiente supo que lo sabes.
Tal vez quiso advertirte "no temas por mí, alejate de esas serpientes humanas que se visten como pavos reales".
Sabes, amiga, tus textos no sólo son bellísimos relatos; son lecciones de vida para quienes tienen "la actitud de oirlas" en tu voz suave.
Abrazo bien abrazo, Celia querida.

REL

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Sí, Claudia, el instinto de supervivencia nos pone a la defensiva y tenemos el miedo arraigado en forma de herencia en nuestro más recóndito recuerdo.
Aquí, la magia consiste en ser concientes del papel que juegan en la vida y la forma en que se comportan para no cometer errores y nos ataquen de verdad. Ellas huelan el miedo y la adrenalina y saben que eso indica peligro y por eso atacan. Cuando sabes esto es fácil transmutar el miedo y utilizar solo la precaución y aciertos. Yo de niña les tenía terror porque me inculcaron ese miedo. Comprendiendo la naturaleza y su nobleza ya no les temo, pero es tonto no ser precavido.

Un abrazo Claudia y gracias por tu visita
Celia

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Gracias Adolfo por tu siempre visita eso me hace sentir muy bien.
Y sí, tenemos mucho que reflexionar sobre la belleza de la vida y su misión para apoyarla en vez de estorbarle.
Se rconcientes simplemente

Un abrazo para tí

Celia Rivera Gutierrez dijo...

ILUSION.
No es extraño tener miedo, a algo que se nos han inculcado desde que tenemos uso de memoria, y aún más allá en la herencia genéticas de nuestros padres, y que a su vez la traen de los suyos.

Sabes? me toco ver, que mi hija veía un documental donde un señor que traía botas casi hasta la rodilla manipulaba una serpiente de estas con una orquilla de un arbusto. El animal se veía complacido y se enroscaba en sus botas, él tenia cuidado de que su cabeza no se acercara a su piel. Le pregunte a mi hija -¿es su mascota?- y me dijo -no, la acaba de rescatar que se estaba ahogando-
Entonces entendí lo de la orquilla con la que fue salvada y el animal estaba agradecido por ello. Cuando se retiro para irse, ya a cierta distancia volteo a ver un momento a su salvador y siguió su camino.

Un abrazo amiga
Saludos
elia

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Tienes razón Roberto, esos seres son parte de la sabiduría universal y de la vida universal regida por leyes universales. Solo los humanos que estamos explorando nuestras posibilidades nos salimos de esas reglas universales y pagamos el precio hasta que aprendamos a respetarlas.

Los animales en sí, no tienen miedo a nada. De hecho, en las grandes planicies se pasean los animales carnívoros y los herbívoros juntos sin miedo alguno, mientras el carnívoro no tiene hambre, no mata. Cuando se prepara para matar se agazapa y despide un aroma de cazador que hace que todos los demás animales posibles presas huyan despavorida, pero solo hasta entonces. Cuando los humanos, no han agredido a los animales, en determinados lugares, los animales, no nos tienen registrados como peligrosos y podemos pasar cerca de ellos sin que nos tomen en cuenta, seria como ver a una vaca o a un venado o a una gacela, o a otro león.

Y en cuanto a serpientes humanas es cierto a veces te pican por la espalda y de frente te sonríen. Ese es nuestro aprendizaje, ser genuinos

Gracias amigo bien amigo, un abrazo bien abrazo para ti REL
Celia

azpeitia dijo...

El miedo dominado hace a los valientes...el miedo procura que sobrevivamos sobre la tierra, el que no tiene miedo es un insensato, el miedo es prudencia.
De forma ancestral todos sentimos en nuestros genes un enorme respeto hacia los reptiles. Quizás en otro tiempo marcaron a fuego a nuestros ancestros...bello relato..me gusta entrar en tu página como si fuera mi casa...un beso desde azpeitia

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Tienes razón Aspeitia
La prudencia, es la que nunca se debe perder, y ser centrados en lo que nos puede producir miedo, pues tanto nos pone en peligro la falta de prudencia, como el miedo irracional. El miedo irracional (terror) hace cometer muchas imprudencias y realizar actos, que indique, que se tienen que defender de nosotros y entonces si corremos peligro.
También tienes razón, en que lo traemos desde nuestros ancestros grabado y quizás desde que la evolución aun era animal y fue transmitida a los primeros remedos de humanos y posteriormente a los humanos. Hasta que rompamos ese eslabón con conciencia de causa y efecto para quedar solo en la prudencia y sensatez lucida en las acciones.
Eres bien venido a mi página, pues es tu casa.
Un beso para ti amigo
Celia

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