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Soy una persona inquieta, que ama la vida en toda su extensión de la palabra y disfruta escribiendo lo que percibe de ella, saboreando cada palmo de lo vivido. soy terapeuta holistico.

lunes, 24 de noviembre de 2008

La Moncha

La Moncha

Así la bautizo la niña de ocho años, que llego a vivir en un nuevo fraccionamiento, que se había financiado por medio de hipotecas. Casi todas las viviendas tenían sus patios traseros comunicados, porque aun no se habían construido las bardas que les delimitarían esos espacios.

La vecina tenia su lavadora en un techadito posterior y no podía acercarse a usar su lavadora porque justo ahí, una gata se había metido a parir sus crías, no permitía que nadie se le acercará, era un tanto arisca y desconfiada, se había habituado a vivir lejos de los humanos y desconfiar de ellos, solo se acercaba lo suficiente para obtener algo de alimento. La vecina le tenía cierto respeto a tan singular madre, que se esponjaba cuando la veía acercarse, hasta que un día, encendió la lavadora para obligarla a sacar sus crías y poder hacer uso de ese implemento. La gata salio de ahí y se instalo en el patio de la casa de la niña, ella la bautizo como la Moncha. La Moncha era parda con cierto rallado en su colorido casi blanco. Parece ser que los animales saben en quien pueden confiar un poco, pues en poco tiempo la niña se gano la confianza de la Moncha.

En esos rumbos estaba el consorte de la moncha, era un gato grande cabezón, de un amarillo precioso y se veía fuerte, era el jefe del territorio, el que engendraba en todas las hembras. Se diría, que era el monarca felino de bigotes bien definidos y un andar majestuoso, Algunas cicatrices marcadas, que indicaban sus duelos de batalla para continuar siendo el monarca. No cavia duda, de que era el jerarca del territorio y el padre de las camadas que surgían en los alrededores.

Gatumenos en la azotea

Esta familia gatuna era muy peculiar. En una ocasión, en que se escuchaban maullidos durante la noche en forma escalofriante, y que a veces se confundes con el llanto de un niño humano, y después de oír trifulcas y carreras en los techos, pleitos a muerte y gran desafió felino. Al amanecer apareció un pequeño gatito muerto, la Moncha lloraba incansable, las demás crías la había escondido en otro sitio y no se sabía donde. La madre de la niña, en cuanto vio al animalito muerto lo tomo en una pequeña bolsita de papel (como las que existían elaboradas de madera) para llevarla a un bote de basura un poco más adelante y la niña no se diera cuenta, pues lo más seguro era que lloraría al verlo. La Moncha vio este actuar de la madre.

Madres confabuladas

Poco después callo una torrencial lluvia que no cesaba, y se prolongo largo periodo en un persistente chipi, chipi (como dicen por acá). La gata se acercaba a la puerta a llorar con mucha angustia, la madre de la niña la vio a los ojos y supo que tenía que ver con sus hijos. La miro fijo y le dijo –¿Quieres que proteja a tus hijos?- dime donde están-, la Moncha parecía entender el lenguaje de otra madre y comenzó a caminar por delante, y cuando por alguna razón la señora se quedaba a tras, ella se detenía volteaba y la esperaba un poco. La llevo atravesando corredores de viviendas dos cuadras mas al sur, en donde estaba un montículo de tabique destinado a la construcción de una barda, ahí, bajo esos tabiques, estaban sus hijos tratando de guarecerse de la lluvia, la señora los tomo en sus manos y por primera vez la madre no respingo porque le tocaran sus hijos, parecía, que su mirada indicaba un “muchas gracias”. Sin embargo la Moncha seguía llorando inconsolable y se paraba frente a la señora como queriendo comunicarle algo. La señora sintió, que la gata quería saber donde había quedado su otro hijo y entonces se acerco despacito y le dijo -¡Quieres saber donde puse a tu hijo que murió?- ven y te llevo. Por primera vez, permitió ser tocada por un ser humano y se dejo conducir en brazos hasta donde se había depositado el cadáver de su hijo. La señora se lo enseño y ella pareció comprender. Entonces se bajo de los brazos y dejo de llorar. La señora la metió a su casa junto con sus hijos para que se protegieran de la lluvia. Pero ella era arisca y no sabia vivir en interiores sin su libertad tan preciada, así que hizo lo imposible por salirse hasta que lo logro. El problema era, que sus crías hacían honor a ser sus hijos. En cuanto la madre salio, todos hicieron fila junto a la puerta para salir tras ella. Comenzando a llorar, así que se tuvo que abrir la puerta y dejarles partir, era maravilloso ver como los guió nuevamente hasta un pequeño hueco para protegerlos tanto de la lluvia como de machos depredadores.

Razón del estruendo en los techos y la aparición del pequeño muerto


Cave aclarar, que la razón del pequeño muerto, tenia que ver… con que los machos dominantes son los que engendran en las hembras, para asegurar en la especie, que nazcan fuertes y sanos para sobrevivencia de la misma. Así, que cuando un nuevo macho fuerte y audaz… siente que ha ganado el territorio al patriarca, trata de inmolar las crías de las hembras que hereda para su propia prole, para que pronto entren en celo, para sembrar su semilla, se diría, que arrancan de simiente para sembrar una nueva cosecha con su sello. Las hembras defienden a sus crías a muerte contra estos machos, que pronto serán sus consortes. Cuando yo era niña creía que el pleito era entre machos, pero no… esos pleitos ya estaban ganados y el pleito terrible a muerte, que tanto escándalo arman sobre techos, es cuando las hembras se enfrentan para no permitir la inmolación de sus hijos.

Acercamiento de la madre

Desde entonces la madre se acercaba cada vez más sin dejarse tocar, porque era muy celosa de sus hijos, pero estos se comenzaron a domesticar y a permitir que se les tocase. Poco después era muy familiar ver como la madre dejaba una camada ya adolescente en el hogar de la niña, para que les cuidaran un tanto de cerca sin meterse a dentro, y se iba a tener otra camada en otro sitio, se daba sus desaparecidas y de pronto venia con crías a visitar a los otros ya crecidos, cuando ya era abuela solía llegar a visitar a sus hijos y sus nietos, y lo más curioso, que también llegaba el abuelo. Un día estaban las tres generaciones juntas abuelo, abuela, hijos y nietos acostados bajo el árbol de la vivienda de esa niña.

Era una familia muy peculiar


¿No cree?


Celia Rivera Gutiérrez
Cd. Obregón Sonora, México
Noviembre 24 del 2008

domingo, 23 de noviembre de 2008

EL FELINO AGRADECIDO


EL FELINO AGRADECIDO

Existía una vez, una señora dueña de un gato cruza de angora con montes, que era muy agradecido.

Cuando esta dama se levantaba por las mañanas, para realizar las labores propias del hogar, solía entrar a su cocina, donde su señor esposo ya había molido el nixtamal y lo había convertido en la esponjosa y fresca masa de maíz para hacer las tortillas del día.

La dama, que era muy trabajadora, colocaba su metate, tomaba su batea elaborada de madera, amasaba la masa, para prepararla y realizar las más hermosas tortilla, para los miembros de su familia. Cave aclarar, que el gato, era un miembro importante de esta familia. Esta señora también acercaba leños a su fogón, los encendía y colocaba el comal, sacaba su maquinita de hacer tortillas y se ponía a tortear; llenando sendos canastos de tiras de carrizo tejido con sus tortillas acabadas de realizar.

Alrededor de su banco echo con piedra acomodada y enjarrado de cenizas proporcionadas por la misma leña que ardía al convertirse en polvo, se acomodaban sus hijos y su esposo a desayunar las calientitas tortillas, que iban saliendo del comal de barro cocido.

El gato, que era una pieza importante en esta familia, era atendido en forma peculiar, se procedía a realizar una especie de tortilla gruesa hecha con mucho cariño y se entregaba calientita con algo de mantequita de cerdo en su interior y un poco de sal. Por lo que este gato era muy agradecido con su señora ama. Le encantaba cazar animalitos y los llevaba como ofrenda a se señora.

La caza era indistintita podía tratarse de: conejos, ardillas, perdices, codornices,
Armadillos, liebres etc. Siempre llegaba con una ofrenda, y sus amos procedían a cocinarlos, para comer tan exquisitas viandas, proporcionadas por este animal agradecido de la atención recibida.

Un día, ésta, su señora áma, se encontraba embebida en sus labores de cocina, cuando llego este animal agradecido, con una presa, acabada de cazar, y la arroja a los pies de su señora áma, con sus ojos grandes y agradecidos, en su carita reflejaba la gracia de quien acaba de realizar algo muy bueno. En sus adentros pensaba –miau…mi áma estará muy agradecida conmigo y mañana a primera hora me dará mi comida, quizá hasta un trozo de lo cazado me toque saborear miau-. Se sentó en un rincón y se puso a observar, ronroneando a su ama para llamar su atención. Pero sucedió algo incomprensible para este animal. Su señora áma, lanza un grito de terror y brinca tan ágil como puedo a su banco de cocina donde su familia acostumbra a acercarse a desayunar. El felino, no entiende, que pasaba, pues siempre recibe cumplidos por sus regalos. Y el día de hoy su ama esta demacrada con un rictus de terror, sin ninguna muestra de agradecimiento.
La señora procede a gritar a su señor esposo para que la auxilie, le pide una escoba o lo que sea para protegerse.

-¿Que sucede?- le dice su señor esposo, -mira lo que trajo hoy este animal- señalando al piso-
Y ten cuidado, no te vaya a picar -¿pues que es señora, lo que el gato te trajo a regalar?-
El ámo mira al suelo y ve algo relampaguear, es una cascabel que el gato les trajo a regalar. El amo como puede atrapa a la serpiente y al pobre felino procede a regañar.

El pobre bruto no entiende, porque su regalo arma tanto revuelo, y piensa para sus adentros, que es una nueva manera de agradecimiento, y que su áma solo quería bailar.

Se acurruca en un rincón, tratando de asimilar lo que ha sucedido, y ve con extrañeza que a su presa la termina de matar su amo y la saca tan lejos como puede del hogar.

El esperaba un bocadillo de lo que llevo y no sucede así. Su amo le propina unos escobazos. Definitivamente no entiende que pasa. Sus amos se han vuelto locos, y entonces decide seguir la huella de sus ancestros y al monte se va a vivir, recordando a su padre, que es un felino montes.

Ocasionalmente visita a sus amos, los ve con respeto y solo los visita para saludarlos
Recordando, que él no sabe realmente, que es lo que sus amos gustan recibir como ofrenda. Así, que desde ese día, se reserva los regalos para su estirpe que surge en su nuevo hogar ahora en los montes mismos..

Sus amos a veces se acercan al monte tan solo para saludarlo, el los reconoce y ha cierta distancia los observa y comienza a ronronear. En más de alguna ocasión les enseña su prole, siempre guardando distancia, pero presumiendo a sus hijos.

Esta ha sido la historia de la dama y el gato agradecido. Que entablaron una hermosa amistad, que perduro hasta la muerte misma del felino y es recordado como algo muy especial.


Celia Rivera Gutiérrez
11 de Enero del 2008
Cd. Obregón Sonora.

PD. foto tomada de internet
si existe algun problema para que la tenga dermelo y la quitaré

viernes, 21 de noviembre de 2008

NO SE TE VAYA OLVIDAR: (Anécdota)



Comparto la anécdota que me llego de mi amiga Cristina Lozoya Baldenebro (ignoro si ella sea la autora original de este relato) que habita en la Cd. De Culiacán Sinaloa y fue mi compañera en los estudios de Terapeuta Holistico.

Esta anécdota tiene que ver con el General Álvaro Obregón sonorense, que un día fuera Presidente de México y habitara en el legendario Castillo de Chapultepec durante su mandato.
Los dejo con el relato:



NO SE TE VAYA OLVIDAR: (Anécdota)

La del general Álvaro Obregón fue una figura hasta cierto punto familiar en Guaymas, allá por los años veinte. Con frecuencia visitaba al puerto para saludar a sus amigos y compadres, y para participar en tardeadas y saraos que se organizaban en su honor. De hecho, pocos días antes de caer inmolado en “La Bombilla”, asistió a un banquete que se sirvió para él, ya presidente reelecto, en un kiosko que existía en Bacochibampo.

En una de aquellas ocasiones, el invicto “Manco de Celaya” caminaba solitario por la plaza “13 de Julio” extasiado por el canto de los pájaros y el olor de las miles de florecitas de estación, que con gran cariño y esmero sembraba y cuidaba el “placero” don Alfredo Peralta. Los niños que se dirigían a la escuela, veían con mezcla de admiración, respeto y temor, a aquel güero quemado por el sol de grandes bigotes entrecanos, sabiendo que era el meritito vencedor de Pancho Villa… el mero Hombre Fuerte de México.

Entonces, Obregón aceptó la invitación que le hizo un “bolerito” para asearse el calzado, sentándose en una de las viejas bancas de fierro fundido y tiras de madera pintadas de verde del histórico parque. Pronto ambos platicaban entusiastamente, más el niño, mugroso y descalzo, pues don Álvaro sólo lo interrogaba de vez en cuando, para provocar su plática y deleitarse escuchando sus respuestas vivas e inteligentes.

Así supo que el bolero se llamaba Manuel, que a la muerte de su padre tuvo que convertirse prematuramente en hombre para sostener a su pobre madre y dos hermanos menores, con el escaso dinero que ganaba aseando calzado en la vía pública.

Primero fue otro bolero largo, seco y moreno como vara prieta, quien interrumpió el palique, golpeando de pasada en la cabeza a Manuelito, mientras le decía

— ¡No se te vaya a olvidar, “Greñas”!

El niño casi entre dientes le repuso

–¡Ni a tí tampoco, “Setagüi”!

Luego fue otro limpia-botas chaparrito y gordo, vestido casi con harapos, quien al pasar le recomendó a Manuel:

— ¡No se te vaya olvidar, “Greñas”!

— ¡Ni a tí tampoco, “Uvari”, repuso el chico.

Muy lentamente continuaba su trabajo Manuelito, interrunpido ahora por las preguntas del general y luego por nuevas recomendaciones de otros colegas boleros que al pasar le espetaban:

— ¡No se te vaya olvidar, “Greñas”!

Para todas las cuales, siempre tuvo la misma respuesta:

— ¡Ni a tí tampoco… “Rengo”, “Sapo”, “Mocos”…!

Al fin, Obregón convencido de la viveza del bolero, y conmovido por la dureza de su vida, la que enfrentaba con decisión de hombre maduro, le comunicó:

— MiraManuelito, tú eres un chamco muy inteligente, muy listo. Tu lugar está en una escuela. Estoy seguro que con preparación llegarás a ser un hombre útil, un ciudadano valioso…

— Pues sí general, pera la escuela no es para los pobres como yo -interrumpió-

— Ahora mismo voy a dar instrucciones a las autoridades locales para que le fijen una pensión decorosa a tu madre y así puedas asistir con desahogo a la escuela… ya verás como vas aprender cosas interesantes… te voy a encargar con el profesor Dworak, y antes de lo piensas serás abogado o médico.

En una pequeña agenda de bolsillo, el general apuntó el nombre y la dirección de la viuda, datos que le proporcionó el muchacho con los ojos húmedos por la emoción.

— Bueno, Manuelito, pero ahora me vas aplaticar del jueguito ese de no se te vaya olvidar que traes con tu palomilla, le interrogó don Álvaro.

— Este… es que… me da pena contarle general…

— ¿Por qué pena…?

— ¡Es que es una leperada, mi general!

— Anda…Anda… platícame que al fin los dos somos hombres y yo me sé todas las leperadas del mundo -le repuso Obregón con una risita pícara y bajando la voz, como invitándolo a la confidencia-

— Bueno mi general… le voy a decir porque usted lo ordena, pero… cuando… cuando me dicen no se te vaya olvidar, me quieren decir, no se te vaya olvidar… no se te vaya olvidar ir a chingar a tu madre… y… y… pos yo les respondo ni a tí tampoco, explicó Manuelito, mientras guardaba trapos, cepillo y grasa con la cabeza gacha sobre el cajoncito de madera, para eludir la mirada de su interlocutor.

La carcajada de Obregón, alegre y sonora, voló a confundirse con el escandaloso canto de los chanates que plagaban los viejos “yucatecos”.

— ¡Ah que chamacos cabrones!, dijo mientras se ponía de pie, y le extendía al chico dos moneditas de $2.50 oro nacional. Luego se despidió sin palabras, mesando el pelo sucio y largo del bolerito, con su mano única.

El niño, sofocado por la emoción, apretaba con fuerza aquella fortuna con su manecita sucia de grasa, y en su alma, la promesa que le hizo, ni más ni menos que El Hombre Fuerte de México.

— ¡General…! gritó de pronto Manuelito con ansiedad, pensando en la prometida pensión para su madre…

Obregón se detuvo como a unos veinte metros de distancia ya, y por toda respuesta volteó la cabeza…

— ¡General… no se le vaya olvidar…!

El Jefe de los Ejércitos Constitucionalistas, trémulo el bigote entrecano, repuso:

— ¡Ni a tí tampoco, jijo de la rechingada—!




NOTA: me gustaría saber si alguien de mis letores conoce esta anecdota, y si el chico Manueliro llego a ser un estudiante y profesionista como le fue prometido poe el Presidente de México.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

GIGANTE TRAVIESO



EL GIGANTE TRAVIESO

Caían rocas heladas con tal fuerza, que pareciera, que querían descalabrar a alguien, se colaban por entre los tejados y hacían su aparición en el interior de las viviendas. Unos niños asustados se agrupaban entre sí para darse valor y fortaleza. La madre y el padre habían salido con una nena en brazos de unos cuantos meses de nacida para ir a enseñarle una huerta frutal que el padre había adquirido y que quería que su esposa la viera.

Ahí la niña mayor de los chicos que se habían quedado, apenas contaba con 9 años de edad, le seguía otra de 7 años, otra más de 5 años y un niño de de casi 3 años. No sabían que hacer y rezaban para que sus padres regresaran vivos con la pequeña. Temían, que esta última muriera con la granizada, ya que si en la vivienda entraba con fuerza ¿como seria a la intemperie? Pusieron bajo la cama a la niña de de 5 años para protegerla de las pedradas, al niño lo subieron a la cama y lo taparon de ropa pensando que de esa manera estaría a salvo, algo así como cuando las avestruces esconden la cabeza dejando el cuerpo fuera.

Era tal la granizada, que a decir de los habitantes del lugar no recordaban una igual. Pareciera, que en el cielo estaba un chico hijo de gigantes jugando con nosotros como cuando un niño se pone a dar lata a los hormigueros arrojándoles agua por diversión. Cuando amaino la tunda de piedras, las niñas mayores se asomaron tímidamente al patio de su casa para ver como había quedado. Por el corredor de su casa corría el agua hacia la calle, el patio tenia como un metro de alto de granizo junto a los muros. ¿Las plantas? Tapadas de nieve, no se veían.

Se asomaron tímidamente a la puerta de la calle a ver que se veía. era un río de agua, la calle era inclinada con una inclinación como de 20 grados con respecto a la horizontal y salía de las faldas de una huerta frutal, la cual se encontraba junto a un cerro. Así que el agua salía de esa huerta arrastrando fruta entre sus aguas, que corrían con gran velocidad por la calle.

Las niñas necesitaban sentirse seguras y deseaban cruzar la calle para ir a la casa de los compadres de sus papas y guarecerse ahí entre adultos, que les hicieran sentir seguridad. Se pararon en la puerta tomados de la mano para intentar cruzar. Las dos más grandes se miraron… midiendo las posibilidades de éxito sin que el agua los arrastrara. Los pequeños no tenían porque preocuparse, pues se sentían seguros con sus hermanas más grandes. Pero ellas sí, que tenían que tomar decisiones y no equivocarse por el bien de todos. La más grande solía ser algo temerosa y tímida, la menor, solía ser muy arriesgada. Así que le dice a su hermana, pasemos todos juntos tomados de las manos para que no nos arrastre el agua, la más grande tenia terror y dice -¿y si nos lleva el agua?- la otra le contesta – no nos llevará, pasemos- la más grande que de verdad se estaba muriendo de miedo le dice a su hermana –pasa tú, si te lleva el agua no nos pasamos y si no te lleva nos pasamos- la otra que de verdad se sentía responsable de sus hermanos más pequeños se paso sin más ni más y les grito del otro lado de la calle -¡pasen que no me llevó!- así fue como lograron llegar con los vecinos adultos y sentir que no les podría pasar nada ya que les cuidarían al igual que a sus hijos.

Cuando llegaron los padres de la huerta, los chicos sintieron alivio ya que no les había pasado nada, por haberse guarecido bajo un tejaban con techo de lamina achapopotada, que curiosamente, al parecer resulto ser más segura contra el agua que las mismas lozas de techo de bóveda o tejado.
La madre regaño a las niñas por no haber metido la ropa que dejo tendida en los tendederos del patio y no haber tapado con algo las camas, para que no se mojarán, las niñas impotentes no sabían como defenderse, pero en realidad no tenían la manera de salvar del remojon nada de la casa. La comadre salio a su defensa increpándola y diciéndole –comadre si usted hubiera estado aquí, no hubiera podido hacer nada, las criaturas aun están asustadas por lo que paso y usted regañándolas.
Entonces la madre pidió disculpas y se llevo a sus hijos para tratar de arreglar los desmanes del agua enojada, que decidió apedrear a las personas y sus viviendas.
Al otro día… el poblado se veía lleno de colchones al sol tratando de secarlos.

Esta es la historia de los juegos del niño gigante que se sentó en una nube a arrojar piedras de hielo y divertirse con nosotros… como cuando jugamos con los animales pequeños que nos ven como gigantes.

Querido lector
¿Qué opinas de esta historia?

lunes, 17 de noviembre de 2008

LA HERENCIA DEJADA


LA HERENCIA DEJADA

La herencia dejada en ella se caracterizaba
La conocí briaga con hijos junto a ella y su mente extraviada
Tirada en banquetas y sus hijos de hambre lloraban
En delirio tremen comer no los dejaba
Miedo tenía que se los envenenaran
En su entorno los pequeños se acurrucaban
Buscando abrigo de su madre tomada
Tiritando de frió y miedo, se le abrazaban

Supe que en biberón su madre alcohol le daba
Y así en su cuerpo una herencia marcaba
Que estragos hacia en su presente de madre extraviada
Dejando de nuevo en otros hijos una herencia inoculada
Yo veía el diamante de vida de su pequeña amada
Que sus brazos nos extendían como luz de vida proyectada
Con su carita inocente de flor de pétalos suaves que brotaba

Ella llegaba de lejos, a su madre visitaba
La cual también sus copas tomaba
La que a ella y hermanas esa herencia dejara
Dándoselas en mamila así las amamantaba
Nadie se hacia cargo de ese jardín de vida que la rodeaba
Pues su jardinera estaba ebriamente extraviada
Y la abuela… en sus nueves ni cuenta se daba
En su estado embriagado… no le importaban

Luz abril, de piel suave y tersa… la chiquita se llamaba,
Creo que tubo suerte… pues su padre la reclamaba
Sacándola del fango… donde su madre nadaba
Para llevarla consigo… y se sintiera amada
Sentí, que sus vidas junto a mí vibraban
Su esencia era la misma, que la vida me brindara
Me dí cuenta, que no son extraños a mi alma
Pues venimos de donde mismo… eso nos hermanaba

Los arropé en mis brazos… mientras su madre se recuperaba
Los ví como estrellas… que en la oscuridad brillaban
Con sus ojos brillantes… de nuevas esperanzas
Y ví su tristeza… opacando… de nuevo su mirada
Al retorno de su madre… que los reclamaba
No querían irse… a la aventura destinada
De ahí en adelante… a la vida se los entregaba
Para que viera por ellos… de la manera que deseara

No sin dolor, los vi alejarse con nostalgia agazapada
Pidiéndole al cielo… que por favor los arropara
No se de ellos… ni el destino que les tocara
Pues hace casi 36 años… que mi vida tocaran
No he vuelto a saber de ellos… ni que es de sus almas
Solía preguntarme ¿porque tanta alma estaba desamparada?
Y ¿porque las autoridades no actuaban?

Cuanto veneno se vende a la vuelta de la esquina de la casa
Sin importar las vidas destruidas y el llanto de las almas
De seres humanos surgidos de las mismas arcas
Tendremos que romper el eslabón de las herencias dejadas
Para mejorar la vida en nuestro entorno… de nuestras gentes amadas



Pregúntate, que herencia a los tuyo dejarás
Si es para su bien o los destruirás, lacerando su alma
Con todas tus taras, de tus antepasados dejadas.

Querido lector.
Quizá tendremos que romper con encadenamientos de herencias nefastas para mejorar a los seres humanos, construyendo plataformas que les permitan apoyarse y surgir mejores que nosotros

¿No crees?


Celia Rivera Gutiérrez
Cd. Obregón Sonora, México
Abril 6 del 2008-04-06

domingo, 16 de noviembre de 2008

LA CONQUISTA DE LA NOVIA


LA CONQUISTA DE LA NOVIA

Ofe era una joven mujer viuda con 3 hijos dos mujercitas y un varón. Andaba de novia con un viudo que decía tener solo 2 hijos.

LA CONVIVENCIA

Cuando ella quedo viuda “El Alazán” estaba pequeño. En casa había mucha gente, pues a don Ángel se le había ocurrido hacer birria adobada y al horno. En uno de esos hornos hechos de piedra, donde las piedras se encimaban unas sobre otras y con una inclinación hacia el centro en cada fila de piedra, para que se recargaran las rocas unas con las otra y formar una especie de templete semicircular al ir reduciendo el agujero redondo en el techo, que serviría de chimenea mientas los trozos de leña, que se meterían, para que hicieran braza adentro y calentaran sus paredes en el interior, pudieran lanzar el humo que producirían hacia el cielo en su proceso de convertirse en brazas candentes y posteriormente en carbón para terminar en cenizas. Esos hornos estaban enjarrados por la ceniza misma que producían los leños quemados. Cuando se metía una tanda a hornear se tapaba la pequeña chimenea superior y la pequeña puertecita por donde entraba lo que se hornearía.

LA NOTICIA

Ahí estaban todo reunido entorno a ese horno que despedía un rico aroma de leña quemada entremezclado su aroma con el de los alimentos. Estaba el abuelo paterno y su señora esposa (pues era doblemente viudo y esta señora era la tercera esposa), estaba el padre, el tío (hermano del padre) y otro tío más que era casi de su edad y que también se parecía Alazán por su cabello rojo y sus pecas, ambos parecían casi gemelos. También estaban otros rancheros más cuyos nombres no recuerda. Todos comían y reían, era fiesta familiar al departir juntos, los alimentos en una forma especial. En eso entró alguien a caballo sumamente agitado, se acercaron al jinete a ver que pasaba y entonces se acabo la reunión, también la alegría, algunas personas presentes lloraron, otras corrieron a tomar sus cosas para marcharse.

LA VIUDEZ

Al pobre esposo de ofe le habían acribillado a balazos en las mismas caballerizas de su rancho cuando fue a revisar los animales y asegurarse, que no les faltara nada, al parecer alguien le esperaba y en cuanto lo vieron entrar ahí mismo se lo quebraron sin darle tiempo siquiera de saber porque moría. Ahí lo había encontrado su esposa ya muerto cuando fue a ver porque tardaba tanto.

Se había dado parte a las autoridades civiles las cuales ya hacían sus pesquisas pero jamás lograron comprobar quien lo asesino tan arteramente y al parecer sin ninguna razón. Se corría el rumor de que alguien le envidiaba. A ciencia cierta no se sabia nada y las autoridades terminaron dando carpetazo a las gestiones de investigación.

El punto es, que la viuda era la hijastra del abuelo que se encontraba en la reunión familiar, y se quedo con tres hijos del muerto. Sola sin trabajo para sacarlos adelante. Afortunadamente los familiares de su difunto esposo le empezaron a pasar una pensión para sus gastos, no la dejaron desamparada.

EL GALAN

Sucedió un día que la viuda encontró un galán de cierto rancho que la pretendía en forma muy sería y para matrimonio. Cuando Ofe se hizo novia de dicho señor ya no se animo a recibir la ayuda económica que recibía de los familiares del difunto ya que se sentía mal estar recibiendo al novio en casa de las propiedades de ellos. Así, que solicito al padre del Alazán le permitiera irse a vivir con su familia ya que casí eran hermanastros. Los padres le dieron la bienvenida a casa. No recuerda cuanto tiempo vivió con ellos, solo recuerda, que el novio era muy especial y muy respetuoso, veía a al padre como si fuera el padre de la novia.

PEDIDA DE LA NOVIA

A la forma ranchera, fue a pedirla para matrimonio.El padre del Alazán, en forma muy formal se la entregó, diciéndole, que era decisión de ellos el casarse y el no tenia nada que objetar, pues ambos eran adultos y dueños de sus decisiones. Se hicieron los preparativos de la boda, el señor le presento a dos varoncitos que decía eran los hijos que el tenia y solo ellos fueron a la boda y a la ceremonia de la misma. Después de la ceremonia se realizo un convivió de fiesta y todos departieron y disfrutaron. Terminado el convivió el novio dejo a la esposa en casa todavía por otras 2 o 3 semanas. Ya que así se estilaba en los ranchos cuando se contraían nupcias. Solo que era un tanto gracioso, que dos viudos hicieran tal ritual como si fueran jovencitos primerizos.

LA HORA DE LA VERDAD

Concluido el tiempo reglamentario, el flamante esposo fue a recoger a la esposa para llevarla a su nuevo hogar. Cuenta ella, que cuando llegó, había en casa como 6 o 7 jovencitos que ella pensó eran familiares de visita, que habían ido a conocerla, ella esperaba que se despidieran y se fueran para dar de comer a su esposo y a sus dos hijos, así como a los de ella. Pero se hacia noche y ellos no se iban. Entonces llamo a su esposo y le dijo que cuando se iría la visita. El le contesto –ahora ellos también son tus hijos recibidlos- esa fue una buena jugada le había ocultado que tenia varios hijos para que no fuera desistir en la boda.

Cuenta el Alazán que desde entonces las mujeres de los ranchos ya no aceptan esos términos tan antiguos de formalizar matrimonios ¿no vaya a ser que le encasqueten un ejercito de escuincles de buenas a primeras?

¿No cree?


Celia Rivera Gutiérrez
Cd. Obregón Sonora, México
Septiembre del 2008

viernes, 14 de noviembre de 2008

LA SECRETARIA CASCANUECES



LA SECRETARIA CASCANUECES

Un día, en que llegue a la oficina de la empresa familiar de estudios y proyectos de pequeña y grande irrigación, que habíamos levantado el que era mi esposo y yo, le pedí a la secretaria algo de papel para imprimir mis trabajos ( Por ese entonces yo me encontraba tratando de enseñar a mi hija el oficio de trabajar en un pequeño negocio abierto con la mira exclusiva de un uso de aprendizaje, no importaba si registraba pérdidas, lo importante era que aprendiera a llevar un orden de cómo atender un negocio en su atención, así como entradas y salidas en el mismo. Así que si no ganaba nada y no salían los gastos pensaba, es como pagar un colegio de estudios, es dinero bien invertido). Yo me paraba poco en la oficina, y no sabia que sucedía ahí, había dejado el manejo de lo que a mi me correspondía, a élla, que parecía una chica inteligente y me desentendí del trabajo para estar con mi hija en su aprendizaje. Ese día hice mi aparición y le solicite el papel. Me extraño que me llevara un paquete sin envoltura al sacarlo del archivero que se encontraba afuerita de la oficina en un techado con patio al lado, le pregunté la razón de ello y me contesto -es que en el archivero esta una ardilla y tiene mojadas las envolturas- ¿como es eso que esta un ardilla y tiene el material y los documentos a su alcance y usted no lo ha limpiado?- - es que tenemos mucho trabajo- me contesto- entonces les digo a ella y al resto del personal, -numero uno, me sacan todos los documentos de ese archivero y los limpian, así como el material que se tiene- limpien bien el archivero y sáquenme esa ardilla de ahí-

Fue un bendito show, pues la ardilla se había adueñado del lugar y tenia un mundo de croquetas que le había robado al perro y metido ahí, algunos papeles roídos, se sentía la dueña del negocio y la secretaria general del mismo. Era pequeña y hermosa, pero no la podía dejar ahí. Salio asustada del archivero, pero tenia que atraparla y sacarla, para que no se volviera a meter de nuevo, un empleado tomo una escoba y la quería golpear con el palo para matarla, el animal asustado se metió bajo una vieja lavadora que con la trifulca rodó y se prendió el motor lastimando una patita del animal. Paré en seco al muchacho y le dije -¡no la mate!, ¡atrápela viva y saquémosla de aquí!
- pero me puede morder- me decía el chico.
- ¡Espere un momento!- le dije –solo cuide que no se pierda y sepa donde esta, traeré con que atraparla-
me fui, conseguí una funda de almohada y le dije -¡atrápela con esto, metiéndola ahí, así podrá respirar y la podemos tener atrapada dentro!-

El chico la metió en la funda la amarramos en su parte superior y me tome el auto para comprar una jaula donde tenerla mientras aliviaba su patita, para llevarla al campo.
Mi hija fue al veterinario a ver que le aconsejaba, aunque el veterinario no quiso ponerle mano, pues temía un mordisco de la pequeña. Mi hija se las ingeniaba para colocarle algo de medicamento en sus deditos lastimados para que no se infectara.

Un día, que ya su patita se veía sanada, decidimos ir al campo a dejarla en libertad La traviesa de mi hija entro a un panteón y coloco la jaula sobre una tumba abriendo su puerta, para que saliera, el animal no entendía de puertas o no se quería ir, ya era nuestra amiga, tardo rato en salir de la jaula, camino unos centímetros y se volteo a vernos, caminaba un poco más y se volteaba a vernos, hizo varias escalas, como midiendo que tan fuerte era su deseo de libertad o su unión que había creado con nosotras. Por fin cuando se retiro unos 20 metros se quedo unos minutos parada viéndonos antes de arrancar una carrera entre la maleza.

Esa fue nuestra secretaria cascanueces.


Querido lector ¿no es hermoso tener una secretaria de tal naturaleza?
¿Tu que crees?

Celia Rivera Gutiérrez
Cd. Obregón Sonora México
Noviembre 14 del 2008

jueves, 13 de noviembre de 2008

LA AMISTAD DE LA SERPIENTE




LA AMISTAD DE LA SERPIENTE

Estaba la hamaca como a 40 centímetros del piso colgando suavemente, con las
Pompas de la chica encima, que la hacían bajar. Su cuerpo estaba recostado en el resto de la misma y se sentía fantásticamente relajada escuchando el susurro del viento y el cantar de los pájaros y degustando el aroma de la tierra que llegaba con su característico olor a polvo que levantaban los vientos, que de vez en cuando llegaban y hacían de las suyas.
Justo bajo sus popmpas de la chica se encontraba una serpiente de cascabel, con sus ojos atentos como queriendo saber que hacíamos ahí, como conectándose con nuestro pensamiento, tenia en sus ojos y su actitud la característica de quien esta explorando los sentimientos y los pensamientos de otro ser vivo, como oliendo a la chica de la hamaca con todos sus poros y viendo fijamente a mi rostro, era como si su alma se conectara con la mía, yo percibía esa sensación que me produce cuando estoy meditando.


Era exquisito sentirse ahí, en medio del campo un poco alejados del camino
Rodeado de árboles gigantescos, por donde pasaban los vehículos en busca de un lugar con sombra o bien con agua, para degustar un poco el descanso de ese día festivo en que se recordaba a la madre que nos toco en la vida tener.

Mis pies estaban un poco encima de los bordes del vehiculó que nos traslado hasta ese lugar y observaba mi alrededor con sumo placer, al sentir la naturaleza en todo su esplendor. Por ahí pasaba algún que otro auto y sus conductores nos saludaban.

Creo que era tal la magia del momento, que incluso surgió de una orilla del pequeño canalito, que hacia las funciones de llevar agua de riego a los campos que se veían al frente; la serpiente de cascabel, que se deslizo con mucha majestad poco a poco reptando su cuerpo con el cascabel reluciente en la punta de cola, hacia donde colgaba la hamaca, y ahí se detuvo justo bajo la hamaca. Olfateaba su entorno, incluso parecía que sus ojos curiosos observaban su alrededor y en especial a quienes estábamos ahí.

Le digo a la chica -no te bajes de ahí, no hagas ningún movimiento, para no asustarla, pues estos animales solo atacan si se sienten agredidos-. Nos quedamos quietas observando su curiosidad. Se veía como asombrada de que no le temiéramos y como queriendo dialogar. Sus ojos curiosos veían hacia arriba en dirección de las pompas al aire y en dirección mío. Me dí cuenta que solo quería nuestra amistad.

Nos relajamos observándola y platicando mentalmente con ella. Cuando quisimos movernos de ahí y poder hacerlo sin asustarla, simplemente le dije –mira vete por donde viniste ¿esta bien?- y entonces me dí cuenta, que de verdad nos estábamos haciendo amigas, pues giro sobre su cuerpo y se retiro exactamente por el mismo caminito trazado en su llegada al reptar su cuerpo. Caray que hermoso fue eso, los animales tienen tanta o más nobleza que los humanos mismos.

Ya pasado un poco de rato, en que se había retirado, hizo su aparición a unos 3 metros del lugar tratando de cazar algún ratón que se había metido en un hoyo de un montículo pequeño. Ahí, hizo muchas proezas metiendo su cabeza una y otra vez, en cada intento desaparecía mayor cantidad de su cuerpo en el hoyo, parecía que su presa no era fácil de atrapar. La chica tomo su cámara y se dio el gusto de tomar un poco de video de tan singular amiga, que parecía lucirse ante nuestros ojos.

Nos acercamos a escaso un metro a ver su trabajo, de vez en cuando volteaba a vernos, solo para cerciorarse de que aun estábamos ahí. O quizá para decirnos gracias por acompañarme este día.

Por fin la vimos lograr su objetivo, y simplemente le dimos las gracias por su amistad, la chica le envió un beso y tomo otra foto.
Y procedimos a retirarnos de sus dominios para volver a la jungla humana, en donde de verdad uno tiene que trabajar, ya que en ella, a veces no se sabe si existe amistad de verdad. Rumbo al auto ella nos observaba directamente como diciendo –gracias- mi hija le lanza un beso y le dice adiós, un adiós que ella parece entender.


Celia Rivera Gutiérrez
Enero 24 del 2008
Cd. Obregón Sonora.


NOTA: foto tomada de internet, si el autor de su toma desea que la retire de mi blog que me lo comunique por favor

sábado, 8 de noviembre de 2008

Vueltas y vuelta y vueltas (dialogos caninos)


Vueltas y vuelta y vueltas

No podía dormir tranquilamente, pues dentro de su cerebro brotaban una y otra vez las palabras “vueltas y vueltas, vueltas y vueltas”.

De un tiempo acá se había hecho muy receptiva en lo referente a su entorno. Sabia, que pasaba por la mente de los seres vivos a su alrededor. Y en esta ocasión no era la excepción. En la calle se encontraban algunos caninos dialogando unos con otros y poniéndose de acuerdo en sus menesteres y actos. Hacían un ritual de amor antes de su apareamiento y en su guau, guau, guau, existía un lenguaje mental que decía: vueltas y vueltas, vueltas y vueltas, en forma interminable.
Cerraba los ojos y cuando su mente se aquietaba totalmente antes de quedar dormida se hacia cada vez más claro el dialogo de los caninos. Muchas veces se había dicho, que seria interesante poder saber lo que dicen los demás seres vivos para poderlos entender. Pero la verdad el empezar a entenderlos no le hacia mucha gracia. Podía darse cuenta de lo que platicaban los animales de lo que sentían. De sus miedos de sus alegrías de todo lo que les acontecía emocional y mentalmente. Por dentro de si misma se sentía conectada a ello. Si sentían dolor a ella le dolía, si amaban ella sentía amor, si estaban muriendo ella sentía la agonía del proceso de morir. Eso era terrible. Para muestra un botón.

En una de esas veces se habían instalado los ratones en su casa debido a un escombro que el vecino tenia fuera de su casa y se habían mudado ratones ahí y de ahí a un brinquito estaban ya instalados en la casa de ella. Entonces ella había puesto veneno para ratas en el lugar que frecuentaban. Y su sorpresa fue, que una noche como la de ahora, sentía que un ratón había caído en la trampa y estaba muriendo, la agoniota del ratón estaba ligada al alma de ella y ella sentía todo lo que el ratón sentía. A la mañana siguiente no le extraño encontrar un ratón muerto. Y así sucedió una y otra vez, al extremo de que ya no deseaba matar a los ratones y buscaba una manera de sacarlos de ahí vivos y alejarlos a otros lares. Imagínate lo que es sentir el proceso de la muerte conjuntamente con el que esta muriendo, es algo terrible.

En esta ocasión no había nadie muriendo, era solo el dialogo de vidas que se estaban poniendo de acuerdo a hechos que les interesaban en común, pero aun así, que molesto es estar escuchando el interior de los demás y no poder dormir por ello. Tenia ganas de salir y decirles –señores ¿se pueden retirar de mi vivienda por favor? No salio solo se quedo sintiendo la vida canina hasta que el sueño profundo vino a su rescate y la aíslo de de esa conversación y ese enlace de almas.

Dulces sueños y hasta la próxima charla de mis hermanos menores, pues puede ser cualquier ser vivo. Buenas noches.

Querido lector ¿Qué pasaría si escucháramos y sintiéramos lo que los demás seres vivos dicen y sienten?

Tú ¿Qué crees que haríamos?



Celia Rivera Gutiérrez
Cd. Obregón Sonora, México
noviembre 8 del 2008

jueves, 6 de noviembre de 2008

El valor de algo a tu tamaño


El valor de algo a tu tamaño


Recuerdo cuando mí querida niña tenía 3 años, fuimos a un centro comercial a comprar algo que requería para los alimentos de esa semana. Al pasar por uno de los corredores de la Plaza Tutuli (que en Yaquí quiere decir plaza bonita) en un escaparate había una sillita de plástico muy bonita para niños, mi hija la quería, conté el dinero que me quedaba para el transporte y ví que no la podía comprar a menos que nos regresáramos a pie y la verdad nos quedaba muy lejos. Su padre no podía ir por nosotras por que no se encontraba cerca. Todo el camino lloro por la famosa sillita (hoy en día entiendo que para un niño o niña es importante el mobiliario de su tamaño y que las personas al hablar con ellas las subamos en nuestros brazos hasta tenerlas a la altura de nuestros ojos para que se sientas en igualdad de circunstancias sin intimidarse, dándoles seguridad psicológica en su desarrollo, o bien sentarse sobre los talones para bajar a su altura. Eso lo aprendí poco después al estudiar algo de psicología infantil.

En cuanto pude fui y le compre la silla. No recuerdo algo que disfrutara con mayor entusiasmo que su silla, la utilizaba en todo lo que necesitaba, le tuvimos que conseguir una mesita también a su alcance, porque ahí comía ella con mayor gusto. En un mundo a su tamaño. Poco después compre otras más para cuando tenia visita y traían niños, ¡Como las disfrutaban!. Cuando salíamos al campo solía subir al auto 2 o 3 sillas de esas, que incluso hasta yo y su padre las usábamos para sentarnos mientras se le hacia un columpio con una cuerda y un tronco de asiento para que se meciera. Mientras calentábamos tacos en las brazas o asábamos elotes en su propia hoja sobre las flamas de una lumbrada para comer justo bajo ese árbol que servia para el columpio de mi hija.

La generosidad e los niños.

Un día en que fuimos a la sierra de Chihuahua a ver la maravillosa Cascada de Basaseachi que al parecer es una de las más altas del mundos (dentro de las primeras 7 tiene 246 m. de altura), cuando veníamos de regreso llegamos a un pueblito antes de terminar de bajar la sierra, para entrar a sentir los cantos rodados en nuestros pies descalzos al adentrarnos en las aguas del río, que pasaba a orillas del pueblo. Recuerdo, que entramos al pueblo y nos acercamos a un abarrote, que disponía de un refrigerador para refrescos utilizando la energía solar, ya que ahí aun no entra la energía eléctrica. Compramos alguna cosa, en eso se acerco una niña al auto, miraba con arrobo las sillitas de plástico. Recordé lo que mi hija había sentido, no pude menos que desear regalarle una. No me atrevía a hacerlo para no lastimar a mi hija, pues una era la que a ella le había costado lagrimas y la otra era nueva y ella las sentía suyas. Así que como no queriendo le deje caer la idea a su corazón y le dije –mija ¿cual le regalarías a la niña si quisieras hacerlo?- y le señale las sillas, ella sin titubear tomo la más viejita (por la que había llorado) y se la entrego diciendo –toma será tu regalo de navidad que ya casi es- en eso se acerco otra niña como diciendo –¿y yo que? En su rostro denotaba las ganas de decir dame una - no pude menos que sonreír al ver a mi hija tomar la otra silla y entregársela junto con su corazón y a punto de abrazarla diciéndole – esta es para tí, también tu regalo de navidad- en un momento, mi hija había regalado algo que era muy importante para ella sin siquiera sentir el dolor, sino regocijo, por poder hacer felices a otras personas (quizá se reflejaba en ellas). Por supuesto que en cuanto pude le compre otra y le dí las gracias por su generosidad. Quizá si yo las doy sin su consentimiento se hubiera sentido agredida y despojada, pero como no se realizo así, sino que se le dejo fluir sus sentimientos, hizo justo lo que yo hubiera hecho si fueran mías.

Aprendí lo importante que es respetar las cosas de nuestros hijos y no tomar decisiones sobre sus deseos y cosas, que es mejor estimular sus sentimientos, para que aflore su generosidad, permitiendo que disfruten de su acción, en ves de sentirse despojados de sus cosas sin su consentimiento.

Nunca ví el rostro de mi hija con mayor satisfacción que el que le produjo ese desprendimiento generoso.


Querido lector ¿Qué pasaría si a los constructores se les ocurriera hacer los mubles de sanitarios a la altura de los niños en las recamaras destinadas para ellos?
No recuerdo haber visto una clínica pediátrica con los baños para sus clientes, siempre son para adultos.
Y las escuelas de pequeños, la verdad no me he fijado, pero creo que los baños están para sus profesores y no para sus estudiantes pequeños.

¿Usted que cree?


Celia Rivera Gutièrrez
Cd. Obregón Sonora, México
noviembre 6 del 2008

martes, 4 de noviembre de 2008

La niña de los sueños de juguete.


Recuerdo que un día en que una madre estaba muy ocupada y tenia mucho trabajo por delante y poco dinero en el bolsillo. Llego su pequeña hija con la carita iluminada y un brillo especial en sus ojos. -¡mamá… mamá quiero que vengas a ver una muñeca que quiero comprar. No tengo dinero pero me la pueden apartar, me dijo la señora, ven por favor-. La madre midió su bolsillo y le dijo -mija no tengo dinero para comprártela y tampoco dispongo de tiempo para ir a ver la muñeca- la niña se quedo con sus manitas estrujando y con cierta desesperanza de lograr su objetivo de tan deseada muñeca.

Decisiones de la niña

La niña, aun así fue a la tienda y le dijo a la dueña, -mi mamá no tiene tiempo de venir ahorita para verla, pero yo quiero esa muñeca y hare una alcancía para pagársela, no la venda hasta que mi mamá venga a apartármela con lo que me esta pidiendo-. La señora se sonrío, le caía bien la niña y le dijo –esta bien dile a tu mamá que la esperare- el problema era que la madre sentía que era un gasto inútil, porque el dinero hacia falta en cosas más vitales. Esperaba que a la niña se le pasara la ilusión y se le olvidara el suceso. No fue así, todos los días decía -mamá ¿puedes venir por favor? La señora pensará que no la comprare y la puede vender, todos los días voy a verla y le digo que ya tengo ahorrado lo que papá me esta dando para gastar- la niña iba todos los días, dos o tres veces a verla y recordarle a la señora que no la fuera a vender.

La visita a la tienda de la muñeca

Un día la mamá fue a ver la muñeca con su hija, traía el corazón un tanto apretado pensando que tendría que desilusionar a su hija y no sabia como hacerlo. Llegaron a la tienda y la niña con los ojos brillantes le indica una linda muñeca. -¡mírala mamá! ¿Verdad que es linda y ya tengo varios pesos ahorrados. La mamá la vio con su carita suplicante y en espera de su ayuda. Y en ese momento entro una pareja para comprar un regalo a una niña por su cumpleaños, sus ojos se posaron justo sobre la muñeca que deseaba la niña. Y preguntaron su precio, la dueña de la tienda se los indico y dijeron -nos la llevamos-. Entonces la madre vio el rostro de angustia de su hija y sintió sus manitas apretarse en las suyas y dijo con voz firme y segura. Esa muñeca es de mi hija, de hecho vine a verla para saber el precio y venir a pagarla ¿no es así señora? –le dijo a la dueña- la dueña vio los ojos de la niña suplicantes y contesto con voz también firme –lo siento pero es verdad la niña la aparto y su madre viene por ella ¿desean otra cosa?-

Confianza en la madre

La madre salió de ahí convencida, que de seguro tendría que alargar las monedas en los demás cosas, pero que esa muñeca quedaría pagada en ese instante. No se podía dar el lujo de romper una ilusión en un corazón palpitante, que confiaba ciegamente en ella para lograrlo. Así, que fue y saco sus ahorros y pago la muñeca.

Querido lector, yo creo, que un corazón palpitante de una niña, bien vale la pena hacer un ayuno de ves en ves, para mantener las perlas preciosas de sus ojos brillando a la vida… limpios y felices.


¿No cree?


Celia Rivera Gutiérrez
Cd. Obregón Sonora, México
Noviembre 3 del 2008

domingo, 2 de noviembre de 2008

LA PRINCESA AURORA



Hace muchos años cuando el firmamento estaba incompleto, había un pequeño reino en una orilla de la vía Láctea, en ese rincón del cosmos infinito gobernaba un rey bueno y poderoso,

Y como a los seres buenos siempre se les quiere; encuentran un compañero bueno en su vida. Este rey se casó con una bella y buena dama con la cual formo un reino bondadoso, donde el siempre pensaba como hacer cosas buenas para sus súbditos.

En su reino habitaban diferentes razas; tales como la raza de los caballos, los pájaros, las mariposas, los conejos, las vacas, los cocodrilos etc. Etc. E incluso la vida vegetal; que se componía de plantas y árboles, que daban frutos para los seres que cuidaban de estos maravillosos monarcas.

Los seres, por los que más se preocupaba nuestra real majestad eran los humanos.

Durante un tiempo determinado el rey daba luz y color a sus queridísimos súbditos; las flores se complacían en presentar sus pétalos, sonrientes a su queridísimo rey.

Los árboles tenían como costumbre presentar sus ricos frutos a su majestad señalándole la parte hermosamente madura de ellos.

Las mariposas revoloteaban alegres formando danzas pintorescas y agraciadas.

Las aves felices buscaban el bocadillo de sus polluelos, y mostraban sus hijos a ese rey tan benévolo que tanta felicidad les daba.

Los hombres reían, hacían labores para obtener el alimento, y disfrutaban de la vista de todos los seres que les rodeaban. Así podría continuar enumerando tantas otras cosas felices que sucedían; pero sería interminable.

Por lo que les diré que cuando todos habían disfrutado y se habían complacido con la presencia de su Majestad, éste se retiraba, y permitía, que su queridísima y linda esposa saliera a prodigar felicidad a sus súbditos.

Como es sabido de todos; la mujer siempre es más tierna y le gusta arrullar a sus hijos; por lo que esta, amadísima reina arrullaba a esos seres tan queridos para ella, y para permitir, que quienes tuvieran que terminar alguna labor inconclusa pudieran hacerlo bajo su benévola mirada, proyectaba una luz suficiente para que lo pudieran lograr. A veces les mostraba su perfil para hacer más delicada esa caricia que permitía dormir
y soñar bajo el cuidado de élla.




Un día el rey y la reina decidieron ser padres, ¡Todo el reino se puso de fiesta, y clamaban a sus monarcas obsequiándoles todo lo que podían, y levantándoles tronos majestuosos, para que ese hijo que aún no nacía fuera tan bueno como esa pareja Real que les daba todo su amor.!

Por fin llego la fecha esperada, nació una hermosísima joven, que heredó la bondad de sus padres, que comprendía parte de las cualidades de cada uno.

Con el nacimiento de la princesa; las flores se llenaron de lágrimas, por no saber como expresar su felicidad. Las plantas las imitaron; y desde entonces llevan unas gotitas llamadas roció.

En el momento, en que apareció su princesa: los pájaros, hicieron una fiesta tan fastuosa y bulliciosa, que hicieron despertar a todos los demás habitantes. Creo que el gallo fue el primero en gritar erigiendo su cuello al cielo con mucho garbo y diciendo -¡quiquiriquí… vivan sus majestades el Rey y la Reina así como nuestra pequeña soberana que acaba de nacer… quiquiriquí…-¡. Los hombres se levantaron al oír el grito de alegría del gallo, así como el regocijo de los pajarillos, y salieron tan felices a saludar y reverenciar a su princesa, que sin darse cuenta se mojaban los pies con las lágrimas de las plantas. Felices se pusieron a cultivar sus campos en honor a su princesa ¡Oh! Que delicia era poder disfrutar la caricia de su pequeña soberana, ya que les brindaba una luz tan dulce y amorosa como la de su madre, pero no tan débil pues reflejaba travesura y picardía; era tan firme y preciosa como la de su padre, pero no tan enérgica, para evitar lastimar esas criaturas que tanto amor le demostraban; poseía una combinación perfecta de cualidades de sus padres.



En busca del nombre de la princesa

El Rey y la Reina, quisieron buscar nombres bonitos para su adorada hija, se decían uno al otro –le pondremos un nombre de flor, como honor a esas bellas criaturas de nuestro reino; podría ser Margarita, quizás Rosa, o tal vez Orquídea…-; pero mientras nuestros monarcas buscaban y pensaban en nombres bellos para su hija, los hombres la comenzaron a nombrar como –Aurora de la mañana- ya que aparecía en la mañana y
Se retiraba para regresar cuando el astro rey se esta ocultando para darle un beso de buenas noches.

Cuando los monarcas supieron que los hombres la llamaban cariñosamente “Aurora de la mañana” decidieron dejarle ese nombre para siempre. Y desde entonces los humanos que se levantan con el canto del gallo dicen: -me levanto con la Aurora para empezar mis labores-.

Y nuestra princesa decidió reinar para siempre todos los días desde que canta el gallo hasta que el Rey su padre se levanta en el horizonte para llenar de vida con su calor las siembras.

Nosotros si nos levantamos temprano la veremos, se le conoce con varios nombres:
Aurora de la mañana, Citlali, Venus, afrodita.... Pero para el caso es lo mismo. Sigue siendo la
Princesa Aurora.



PARA MI SOBRINA NIZMA YOSELIN ESCOTO FLORES
Este cuento fue escrito como en 1981 cuando mi querida sobrina Nizma
Yoselin (que en árabe Nizma quiere decir Aurora).
Me solicito con mucha insistencia, que le contara el cuento de la princesa Aurora, yo no me sabía ningún cuento con ese nombre. Y por más que le contaba otro, ella insistía como el principito, -tía cuéntame el de la princesa Aurora-. Así que no me quedo más remedio que inventarle uno y dejarla tranquila
Ella tendría escasos 3 años en ese entonces.

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