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Soy una persona inquieta, que ama la vida en toda su extensión de la palabra y disfruta escribiendo lo que percibe de ella, saboreando cada palmo de lo vivido. soy terapeuta holistico.

sábado, 9 de enero de 2010

UN VIAJE….

Un viaje por corredores inmensos, es el que he realizado durante algunos días, en una silla de ruedas, que ocasionó una experiencia nueva. Mi hermana consiguió una, que había pertenecido a un tío ya fallecido a quien habíamos querido mucho, y sus hijos con agrado me facilitaron. Al principio me resistí a utilizarla urdiendo que para llegar a esa ciudad de personajes de blanco solo requería de un taxi. Luego me convencí, que era ridículo mi argumento, ya que en su interior existen corredores inmensos similares a una cuadra del exterior y que si se me dificultaba caminar una medía cuada no podría estar en los lugares requeridos fácilmente para realizar análisis y estudios solicitados, así, que decidí experimentar esa nueva manera de viajar. Mi hermana parecía divertirse al trasladarme de un sitio a otro, e incluso me saco a la calle y me obligó prácticamente a caminar cuatro largas cuadras hasta llegar a su casa. Pensé que hubiera sido gracioso que mi hija hubiera llevado la cámara e inmortalizará esos momentos tan nuevos en mi vida de 56 años.
Al parecer, mi corazón requiere de un remiendo más literalmente hablando, y según los expertos no es seguro, que sea factible su realización, pero de serlo seria como una odisea que me pondría en un camino tan estrecho, que bien pudiera caer hacia un lado u otro. Un lado sería para continuar cerquita de todos ustedes y de quienes sienten algún afecto por mi persona, y el otro sería para el retorno al reposo en este cosmos de ciclos en la existencia.
En mi querida Guadalajara, donde comenzó una carrera con la vida hace ya más de 32 años y que me llena de recuerdos acumulados en diferentes tintes de vivencias, en los que se entremezclan los amorosos y la esperanza de una vida plena. Hoy en día, las perspectivas son otras, muchos hechos han cambiado en mi entonto y en mi ser más intimo. ¡ha! el amor en flor color jazmín ha concluido su ciclo de vida. Y el destino no me ha dicho hacia donde se dirige el camino que tengo por delante tras esos corredores inmensos de personas en blancos trajes que corren presurosos a tratar de salvar vidas como si fueran los mismos Ángeles

Sea lo que sea les doy un saludos a quienes me han acompañado en este trayecto de vida en cualquier faceta de la misma, donde he aprendido tanto de cada persona que espero que ese aprendizaje no se pierda jamás en la eternidad, encuéntreme donde me encuentre.
Así mis queridos amigos, sí no me ven por estos lares será que me tocó dormir, o que estoy tratando de no dormirme. Y si nos vemos, simplemente habrá sido un receso en nuestros encuentros, sean literarios, amistoso, afectivos, o simplemente de sentirnos como lo que somos ¡seres humanos!
Por lo pronto seguiré recorriendo corredores de seres de blanco y almas contritas que se apoyan en una esperanza para vivir cada día su vida con mayor calidad.
Un abrazo para todos con mi cariño de siempre.

Celia Rivera Gutiérrez
Cd. OBREGÓN Sonora

PD.- Gracias a todos aquellos que me han enviado sus mejores deseos para mi vida en este año que comienza y que me han demostrado su afecto.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Una visita inesperada

PRIMERA PARTE

(Por Celia rivera Gutierrez)

A medio de la noche llego un viajero vestido de un negro impecable, traía un sombrero que hacia sombra sobre su rostro para evitar que alguien se fijase en él y le reconociera. Bajo su manto se perfilaba un bulto que hacia ver a todas luces que portaba un objeto largo y un tanto curvo, que no quería fuese visto.

Llego a orillas de un río, donde se encontraban muchas personas acampando, se acerco a un grupo de personas que se encontraban junto a una fogata, busco una gran piedra y se sentó. Los destellos del fuego le daban un misterioso misticismo especial, haciendo resaltar su figura un tanto extraña. Los reunidos ahí le ofrecieron algo de beber para que se repusiera del posible viaje realizado. Tomo en sus manos lo que le ofrecían y tomo un sorbo. Hizo una mueca de agradecimiento y lo regreso.

Uno de los reunidos que parecía el organizador y responsable de dicha reunión, le preguntó viendo directo a su figura misteriosa.
-Señor ¿ha sido largo su camino? Si desea puede quedarse en nuestra compañía esta jornada-
El hombre misterioso asintió con su cabeza con un gesto de agradecimiento.
De pronto les pregunta con una voz un tanto cavernosa.
-Señores… ¿han visto al barquero? Necesito de sus servicios…
Todos se miraron unos a otros, preguntándose quien era ese personaje. ¿Sería el que ellos estaban pensando? Poco apoco se fue apodéranos un escalofrío en sus cuerpos, era como si de pronto el viento se hiciera gélido… sepulcralmente gélido…

Ellos sabían de la leyenda de dicho río. Sabían que se decía, que ahí se encontraba Caronte y que la muerte solía visitarle de vez en vez cuando algo se le dificultaba.

El barquero era el encargado de transportar el alma de quien había muerto a través de la laguna Estigia o el río Aqueronte hasta el reino del inframundo gobernado por el Hades.
Y este personaje solía rechazar a los pasajeros que no pagaban su traslado, así que cuando la muerte se quería ahorrar las pesquisas para llevarse a alguien, y ese alguien era escurridizo primero preguntaba a Caronte si su anfitrión próximo tenía pasaje
comprado. Pues le era muy molesto llegar a llevarse a alguien que no podía irse y su trabajo se iba abajo, ya que sus órdenes era que sin pasaje no se llevara a nadie.

Los reunidos se preguntaban, quien sería el próximo… en caso de ser quien pensaban que era…. Tenían miedo de dormir y no despertar trataron de ver entre las sombras si alguna figura se perfilaba allá en río… les pareció ver entre la bruma de la noche unas líneas que dibujaban una barca… ¿Sería tanto su miedo que veían lo que no deseaban ver?


SEGUNDA PARTE
(Por mi amigo el gatito Neverknowsbest del blog: yikusitian.blogspot.com; Un chico talentoso y gran escritor que me hace el honor de seguir mi historia)



El responsable de la reunión se dirigió al forastero:

– No has de fiarte de lo que traen las oscuras aguas. Este río cenagoso no trae nada bueno. Dicen que durante las noches, la única forma de cruzar el río es pagando al barquero, pero nadie ha vuelto jamás de un viaje con él. No te fíes, forastero, no te fíes.

El forastero se limitó a asentir y a agachar la cabeza y a esconder una amplia sonrisa detrás de su sombrero. Luego se dirigió a los allí reunidos, hablando por primera vez:

– ¿Por qué no duermen, amigos?

Los reunidos se miraron los unos a los otros. El jefe dijo:

– Bueno, llevamos toda la noche intentando dormir al calor de esta fogata, a la orilla de este río. Cada vez que conseguimos conciliar el sueño, un grito nos despierta a todos y nos quedamos así, despiertos, vigilando hasta que el sueño nos vuelve a ganar la partida… pero siempre volvemos a despertarnos. Está siendo una noche muy larga.

El forastero, sin poder controlar su sonrisa detrás del sombrero, entornó los ojos que, por un momento, parecían centellear dentro de la oscuridad de su cara:

– Ya veo –dijo. Se levantó para acercarse a la orilla donde la niebla comenzaba a espesar. De repente, del otro lado de la niebla, una mancha tomó forma y se pudo distinguir al temido barquero que se acercaba al lugar donde el forastero le esperaba.

– ¡No vayas, forastero! ¡Ese hombre es peligroso! ¡Quédate con nosotros! –le decían, pero el forastero ya extendía su mano al barquero, y el fulgor de dos monedas cayeron entre sus huesudas manos. El forastero subió a la barcaza y, sin mediar palabra, el barquero comenzó a remar hacia el otro lado de la orilla.

Los reunidos en la orilla, continuaron acurrucados alrededor del fuego, con cara de espanto y preocupación por el forastero al que el barquero había condenado al sufrimiento.

Y fue que, ya en la barca, el forastero se quitó el sombrero y descubrió su semblante. Era un viejo loco, con cara de pobre más que de otra cosa, con una mirada sincera, y una sonrisa de sensatez, de realidad. El forastero dijo al barquero:

– Pobres alfeñiques. ¿Desde cuándo llevarán despertándose sobresaltados en la noche, creyendo que siguen vivos? ¿Desde cuándo llevarán esperando en la orilla sin saber a qué, sin saber por qué? Sin saber que están tan muertos como yo, sin querer aceptar que lo están y que han sido condenados a dormir entre pesadillas y a despertarse entre graznidos de cuervos. Sin poder pagarle al barquero porque en sus miserables vidas fueron tan miserables que ni unas miserables monedas pudieron exprimir de valor por su bondad. Pobres miserables condenados al verdadero infierno.

El barquero seguía en silencio, remando con su cadencia moderada. El viejo sentenció:

– Sigue a tu ritmo, Caronte, que esta noche Perséfone ha de darme juicio y habré de cumplir su decreto para poder vivir en paz…

Para Toda La Eternidad.

lunes, 23 de noviembre de 2009

¿RACIMOS DE UVAS?

Venían como duendes colgantes que parecían racimos de uvas, unas de color escarlata, otras color cariño, o bien color a nuez o color ternura. Sus atuendos eran exquisitos y sus rizos dorados imitando al color del trigo cuando ha madurado. Me quedé mirando con arrobo y detenidamente. No aquello no eran uvas por más que se le parecieran, ¿desde cuando las uvas visten atuendos de fino sastre y exquisita seda? ¿Desde cuando hacen un murmullo de cantos suaves que adormecen el alma para soñar quimeras? ¿Desde cuando tienen colores distintos imitando la primavera? Indudablemente uvas no eran.


Me quede escuchando sus indiscretas conversaciones donde daban santo y seña de los hechos en sus rincones de procedencia. Más bien parecía una convención donde se reunía a contar sus hechos y a disfrutar lo que habían hecho al contárselo unas a otras sin el menor recato.


Unas provenían de la provincia y contaban sus hazañas otras de las grandes urbes que las tenían cansadas, otras más de humildes viviendas donde casi todos sufren. Pero todas hacían su trabajo sin importar donde. ¿Quiénes eran estas diminutas criaturas que al principio parecían uvas? Aguce el olfato y olían exquisito como si se hubieran bañado en las aguas del Nilo y se hubieran perfumado con los perfumes en el interior de las flores en sus vestíbulo, de ahí cerquita de donde sale su aroma y perfume, que baña a las doncellas en noches lubricas.


Estaba intrigada y aguce la vista. Sí, tenían rasgos exquisitos y una hermosa sonrisa, parecía que querían curar todos los dolores que trae la gente por sus prisas. ¿Serían doctoras? o ¿quizá enfermeras? Parecía que les gustaba curar el alma de quienes sufren sus penas o bien engrandecer sus alegrías cuando estas se aparecían en la escena.


Unas eran expertas en el sonido de las cataratas del Niagara y las aguas corrientes imprimiendo su sonido y aroma para que lo percibiera su cliente en sus escritos de amores y guerras. Otras eran expertas en el viento que ruge y cambia de direcciones para hacerse sentir de aquellos corazones que buscan su aroma y su canto de viento perenne llenándoles el alma de encanto y haciéndolo cómplice de sus deseos para llevarlos a donde quieran en estos mundos de esmeros. Otras eran expertas en las emociones de la luna, para hacer cantar al poeta en sus noches de amores y niños de cuna. Otras tenían ojos de estrellas que engalanan el alma para aquellos corazones que se llenan de dones para conquistar el alma de sus sueños de amores.


¿Ahora ya sabes quienes eran esos racimos de uvas, que no eran uvas? Sí, creo que ya lo sabes al igual que se dieron cuenta mis sentidos, que aguce para darme cuenta quienes olían a hierba y a perfumes de campo confundiéndolo con uvas en esos hermosos campos, y quienes canturreaban los dulces sones que hacen bailar y sentir la vida en nuestros corazones. Son tus y mis musas que se fueron de fiesta para tomar acuerdos en lo que sigue después de un descanso de tanto trabajo que se echan a cuestas.



Celia Rivera Gutiérrez

Cd. Obregón Sonora, México

Octubre 19 del 2009

martes, 17 de noviembre de 2009

SUEÑO

La vida es un sueño, que sueña un gigante. El gigante duerme y su sueño es de milenios de la tierra. Cuando se fue a dormir, se recostó en su lecho y al dormirse comenzó a soñar. Soñó, que de él salían millones de lucecitas y poblaban su alrededor. Y en esas lucecitas soñó, que se rodeaban de pequeñas bolitas y en esas bolitas se le ocurrió en su sueño, que surgían pequeños seres que las habitarían y así en una lucecita de pequeñas bolitas, una de ellas se lleno de seres que pensaban que ellos eran importantes sin darse cuenta que en realidad son un suspiro del sueño del gigante.

El gigante duerme, duerme y duerme solo una noche de su mundo, para despertar al amanecer siendo corto su dormir. Aunque para las criaturas que surgen en su sueño es grande el tiempo, y pueden surgir milenio tras milenio tras milenio, donde surgen seres y mueren al instante del tiempo del gigante, mientras que para ellos es de mucho tiempo. En una noche del gigante, surgen civilizaciones, que nacen y mueren una tras otras como castillos de naipes tan efímeros como un suspiro del suspiro del gigante.

Solo soy un sueño, que se esfuma aun antes del despertar del que sueña mi existencia, ese sueño me da vida, vida que se esfuma tan efímera, vida como el sueño que deja de ser sueño cuando se despierta.

Yo duermo un sueño de un medio día de 24 horas, y también en mi sueño se poblan los lugares que sueño dando vida a lo soñado a seres, que se creen vivos mientras solo son mis sueños. Solo somos sueños sobre sueño y más sueño de quienes sueñan mientras hacemos fiestas y hacemos guerras y gozamos y sufrimos y amamos y lloramos e iluminamos nuestro ser. De los sueños en los sueños que se sueñan.

Eres un sueño, soy un sueño somos sueños que alguien sueña y que a su vez es soñado por alguien más que sueña.

Cuando me veo en el sueño del que sueña, me sonrío y no puedo tomar nada en serio como para darme el lujo de sufrir de lo que solamente es un sueño que se sueña, así que mejor sonrío, y palpo mi corazón que sueña con el amor sobrepuesto a otro sueño que alguien más sueña. Y me siento como en nubes soñadas del gigante que sueña donde soy un ángel que le cuida aunque no tenga alas, o quizá sea como una hada que solo se vería con microscopio si el gigante me mirará.

Soy un sueño de quien sueña la vida, de la cual fui parida y se esfumará cuando despierte el que sueña cuando sueña mi vida.

Sueños.


Celia Rivera Gutiérrez
Cd. Obregón Sonora, México
Noviembre del 2009

lunes, 2 de noviembre de 2009

EL PERSONAJE DEL SOMBRERO (EN DÍA DE MUERTOS)

Estaba ahí sentado con el sombrero que le cubría el rostro, ya que la cabeza la tenia inclinada sobre las rodilla, estaba sentado un poco antes del cruce del camino donde la senda hacia un recodo a su izquierda. Parecía una figura hecha de piedra que era inamovible. Sus guaraches tenían huella de haber caminado grandes trechos y que se habían desgastado por el uso forzado en su continuo caminar. Sus ropas de manta un tanto tiesas ya que denotaba que hacia mucho tiempo que no se lavaban, como si aquel personaje que parecía estático estuviera por fin reposando un poco de su larga caminata y se negara a ponerse nuevamente en movimiento.

Por ese camino solía pasar don Juan para ver a su dama a escondidas de su señor y hacerle el amor salvajemente como lo hacia a diario que el amo de la casa no estaba cerca. En esta ocasión don Juan sabio que el amo había ido al pueblo por el señor cura ya que quería, que fuese a hacer unas oraciones en la pequeña propiedad que había signado como el lugar de reposo para sus muertos y como era precisamente el día de muertos quería oraciones para sus difuntos que se encontraban ahí sepultados. Don Juan sabiendo esto, porque había recibido un mensaje de la dama, se apresuraba a llegar y disfrutar con lujuria lo que pusieran en su alcance. Era sumamente placentero poder disfrutar de lo que le ofrecía, y se hacia más delicioso si lo hacia con el sabor del engaño al amo y señor de vidas y haciendas.

Don Juan iba en su caballo cuando de pronto el caballo se paro sobre las patas traseras y negándose a seguir adelante a pesar de que su amo que le montaba le exigía continuar. El pobre bruto relinchaba con desespero y asustado como si tuviera una barrera de cristal que no le permitía avanzar porque chocaba. Después de varios intentos de querer hacer proseguir a su cabalgadura y que esta se resistía, trató de respirar profundo y de ver la causa de tan inusitado hecho. Entonces reparó en la figura del personaje que se encontraba ahí sentado. Quiso saludarle. Diciendo: -buenas tardes mi amigo- el personaje ni siquiera se inmutó o hizo señal alguna de haberle escuchado. Don Juan con curiosidad se le acerco un poco más y le extendió su mano –buenas tardes caballero ¿esta usted bien?. el personaje emitió un sonido indescifrable sin moverse un mínimo. Don Juan ya picado por la curiosidad se acercó un poco más y levantó un poco el ala del sombrero. En ese momento se le erizo la piel y desorbitó sus ojos.

Trato de proseguir su camino, pero su caballo se negaba a seguir adelante. Entonces trató de irse corriendo a pie. Y cuando dió vuelta en el recodo, de pronto vio al mismo personaje sentado y en el mismo sitio, como si él no hubiera caminado nada, intentó de nuevo huir y le pasó lo mismo. Ya no sabia que hacer pues al parecer había quedado atrapado ahí. Cuanto intento hizo para irse seguía llegando al mismo punto de partida.
Entonces decidió encara el asunto y preguntar al desconocido si sabia que estaba pasando. Con miedo se acerco al desconocido y le toco el hombro suavemente, el personaje levantó su rostro carente de pupilas, su sonrisa sin labios y sus pómulos sin mejillas. Le dijo –vengo por tí, no me hagas esperar, acompáñame que te mostraré algo, caminaron unos pasos más y apareció el borde de un lago donde le pidió se asomara y viera su rostro reflejado, Juan se asomo y vio su cuerpo envuelto en un ropaje especial y metido en un féretro. Gente que le rodeaba y lloraba y otros que decían que no era para menos, pues tarde o temprano pagaría lo que hacia. Quiso indagar que estaba pasando ahí, y porque se veía así mismo en esas circunstancias, pero el hombre misterioso había desaparecido y en la orilla del lago esperaba un barquero no menos misterioso que el personaje que le había bordado y le había conducido hasta ahí, el barquero con un ademán le indico que subiera para cruzarle al otro lado, mientras la luna se ocultaba en forma un tanto macabra y la oscuridad se enseñoreaba del lugar haciendo que los elementos de la naturaleza parecieran fantasmas sacados de los pensamientos más oscuros y tomaran formas gigantescas.

Entonces despertó agitado en los brazos de su dama mientras que el amo apuntaba directo a su persona con el rifle de cacería y un individuo vestido de manta y de sombrero, sonreía con un rostro descarnado.


Celia Rivera Gutiérrez
Cd Obregón Sonora México
02 de nov. del 2009

viernes, 30 de octubre de 2009

ADORACION NOCTURNA

Cada semana solían ir en la noche a montar guardia en el templo de la población distintos grupos de personas, en una ocasión le correspondía a cierta ranchería en otra tocaba a otra y así sucesivamente. En el mismo pueblo formaban parte de esos grupos.
Así que cada mes, en la familia de alado; el padre, la madre y los hijos mayores se iban a la iglesia en la noche y regresaban en la madrugada dejando a sus pequeños dizque dormidos. Era muy importante para los adultos hacerle guardia al santísimo, que se exponía en el altar para que se hiciera oración toda la noche. Las criaturas son muy sensibles a la falta de la presencia de los padres y aunque estén profundamente dormidos sienten su protección y cuidado junto a ellos. Cuando los padres les dejan solos, sienten esa soledad y aunque estén profundamente dormidos se despiertan sintiendo que no están siendo protegidos, que sus padres no están montando guardia por su seguridad. Y se despiertan asustados y angustiados.

Así sucedía con los niños de esa familia. En cuanto los adultos salían y se iban, los chicos despertaban y lloraban toda la noche hasta que caían rendidos de cansancio de tanto llorar y se quedaban dormidos de nuevo, cuando los padres volvían los encontraban dormidos y se sentían felices pensando que sus hijos estaba bien y no había pasado nada. Recuerdo que se acercaban a la su puerta llorando queriendo abrirla y se encontraban encerrados con llave, nadie podía entrar a hacerles compañía o a consolarlos aunque escucharan su llanto. En algunas ocasiones mi madre se sentaba junto a su puerta y les hablaba diciéndoles que estaba ahí y que no estaban solos y que sus padres no tardarían, se controlaban un poco, y se quedaron dormir.

Un día mi madre les dijo lo que pasaba y no le creyeron, dijeron que sus hijos se quedaban dormidos y así los encontraban, hasta que un día los encontraron dormidos junto a la puerta hechos bolita porque sentían la calidez de mi madre que les hablaba confortándolos. Entonces se dieron cuenta lo que realmente pasaba.

Parece ser, según he observado, que los niños tienen un radar muy amplio de percepción aunque estén dormidos, y sienten el calor materno junto así, pues recuerdo, que cuando llegue a Sonora, una vecina mía tenia un niño de un año y cuando estaba cocinando y le faltaba algo salía a la tienda de la esquina a comprar lo que le faltaba y cuando su niño estaba durmiendo lo dejaba, pensando que regresaría en 5 o 10 minutos y su niño no se daría cuenta. Era tan falso eso de que no se daría cuenta, que en cuanto ella salía, su niño despertaba y salía llorando y llegaba a mi casa para preguntarme por su mamá, en ese momento yo sabia lo que estaba pasando y lo pasaba a mi casa y le decía que ella había ido a la tienda a comprar algo y que no tardaría. Así era, en unos cuantos minutos aparecía la madre buscándolo.

Entonces comprendí que existe un lazo tan poderoso entre madre e hijos y una percepción tan fina que a los niños les dice cuando son cuidados y protegidos y cuando no lo son aunque estén dormidos.

Querido lector. Espero que sientas esa suavidad de la niñez y la disfrutes, preguntándote si vale la pena aquello a lo que le das mucho valor y te pone en la posición de descuidar estas hermosas flores que la vida puso en tus manos y bajo tu resguardo para montar guardia por su seguridad.


Hasta la próxima

Celia rivera Gutiérrez
Cd Obregón Sonora
31 de Octubre del 2009

domingo, 18 de octubre de 2009

EL GÜERO


Era un hombre misterioso que de pronto aparecía y desaparecía. Le decían el güero y se jactaba de que el gobierno no le podía hacer nada, dado que si quería desaparecía ante sus ojos y les ponía dificultades para que no caminaran rápido o fácilmente.

La verdad, que cuando me contaban esas historias me daba un poco de escalofrió porque presentía que de ser verdad, que eso se podía hacer, cualquiera entraría a mi habitación y vería todo lo que yo hiciera, hasta el desvestirme para cambiarme. Parecía cosas del diablo mismo, y se podía creer que así fuera ya que en esas épocas nos lo metían hasta en la sopa que comíamos.

Ahí sentados bajo la tenue luz de la luna se charlaba sobre todas esas peripecias del Güero que en la época de la revolución cristera había peleado por el lado de los cristeros.

Se decía, que poseía el secreto de los nahuales que tienen el privilegio de camuflarse en cualquier momento o de hacer aparecer cosas que no existían en esos sitios.
Se decía, que en cierta ocasión en que le iban pisando los talones los del gobierno de Calles, simplemente saco un espejo de su bolsillo y lo arrojo tras de si, y se convirtió en un hermoso lago difícil de atravesar sin canoas, y que los caballos mismos se negaban a entrar en el. Quizá los pobres brutos si veían la realidad que se había distorsionado para los soldados y se daban cuenta del engaño ahí expuesto, o quizás percibían algo anormal y diabólico frente a ellos, ¿Qué sería lo que presentían los pobres caballos? Nadie lo supo y nadie lo sabe a menos que tuvieran el privilegio de hablar su idioma.
El Güero los podía escuchar decir que sus amos estaban locos al querer que hicieran cosas irracionales y que no se pudieran realizar. Decía un caballo a otro -¿que locura esta? ¿Qué esta pasando que nos quieren obligar a pasar por estas laderas sin precaución alguna?-, no lo se decía el otro caballo y se paraba de patas levantando las delanteras para negarse a seguir por donde se les ordenaba.

El Güero simplemente se escondió tras unos matorrales a reírse de las caras de los soldados que trataban de cruzar tal lago. En otra ocasión en que ya le tenían casi detenido simplemente saco de su bolsillo un peine y lo arrojo tras de si, y los dientes del peine se convirtieron en un cerco muy cerrado que les era imposible franquear, a parte del miedo que se apoderaba de los rostros de los soldados al ver que el mundo se les cambiaba de repente. Sabían que ahí andaba algo raro. O era milagro de la divinidad para proteger a sus perseguidos o el mismísimo diablo estaba en su contra y a favor de los cristeros. Tuvieron que desistir de su persecución ya que ni los animales les obedecían. Esos misterios quedaron resguardados en la memoria de la gente de los ranchos donde el Güero solía visitarles y contar sus anécdotas.

Se decía con asombro de los rancheros, que un Nahual podía convertirse en líquido y pasar por debajo de una puerta y que el Güero así sorprendía a sus perseguidores.
O se podían convertir en una ráfaga de viento y pasar junto con los demás a las mismas instalaciones haciendo una labor de espionaje.

Desde entonces, por las dudas, todos tratan de escuchar el viento para reconocer cuando alguien esta camuflado en él. Y tratan de reconocer la humedad del agua para que nadie les engañe en ciertas situaciones de la vida, no vaya a ser que alguien este en ese líquido y que no sea agua sino algo distinto y maléfico.

Ya en una ocasión, en que ciertas damas se estaban bañando en un liadísimo lago, de repente sintieron unas manos que les tomaba por los chamorros y fluían entre la entrepierna perfilándose con cierto rumbo ascendente y con cierta dirección, y sintieron unos labios besando sus rosados cuerpos. La sorpresa fue cuando de repente se perfilo un rostro sonriendo dentro de esas aguas, ya que el acto de la pasión estaba rompiendo el hechizo e hizo salir a las damas del lago tan rápido como pudieron. Y al termino de su salida solamente quedo un mancebo ahí sentado que les miraba lánguidamente.


Amigo lector, la próxima vez que te encuentres algo extraño ten la seguridad de que un Nahual como el güero esta detrás de esto. Tata-tacha.
No vemos la próxima.

Celia Rivera Gutiérrez
Cd. Obregón Sonora
Octubre 18 del 2009

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