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Soy una persona inquieta, que ama la vida en toda su extensión de la palabra y disfruta escribiendo lo que percibe de ella, saboreando cada palmo de lo vivido. soy terapeuta holistico.

sábado, 10 de enero de 2009

El rincón de los miedos

El chico corría asustado lo más que podía, cuando lo perseguía otro chico con el arma mortal de una hoja orgánica. Temía ser alcanzado y no se podía defender de su atacante, que reía a carcajada abierta. El miedo se reflejaba en su rostro, sus manos no podían desarmar a su contrincante so pena de tocar el arma mortal para él.

Cualquiera, que viera el arma, reiría pensando que se trataba de una comedía de mimos para divertir a quienes pasaran y los vieran. Pues el otro chico solo iba armado de una pequeña hoja de plantita un poco lancelada. Cuando lo supe, no pare de reír al pensar en la similitud de el arma mortal para superman, que era nada menos, que una simple piedra de criptonita.

El chico del que hablo… es un tanto singular. De niño era fanático de tarzan y solía irse al los montecitos cercanos sin temor alguno a estar solo y alejado de las personas, se sentía seguro y capaz de afrontar cualquier peligro como lo haría Tarzan. Más de algún chico se había asustado alguna vez al encontrárselo colgando de algún árbol en pleno monte, agarrándose con los pies de las ramas y la cabeza para abajo. Cuando los chicos iban caminados en sus afanes de exploradores, de pronto se topaban con la cabeza sonriente frente a su nariz que colgaba de un árbol.

El era de tez blanca, ojos sonrientes y muy inquietos. Cuando era niño de escasos 3 años se acerco a su madre, que se encontraba haciendo tortillas y le dijo –mamá dame para gastar- la madre volteo y le dijo casi sin darse cuenta –trabaje-. Poco después no se encontraba el niño cerca, y se comenzó a realizar una búsqueda por todo el vecindario, nadie lo había visto. Los hermanos mayores se desparramaron en su búsqueda calles abajo. El chico estaba sentado en el portice de la entrada, que da al edificio donde atendía un médico. Llegaron, le preguntaron que hacia ahí y contesto –buscando trabajo- desde esa fecha la madre se cuido muy bien de lo que contestaba a sus hijos. Cuando fue creciendo se interesaba en Trazan, en Kaliman etc, etc.



El chico era muy osado, y ya grande cuando se aburría simplemente se iba de casa, y si no traía dinero no le importaba, se subía a un tren carguero donde departia con malandros, de los que se tiene uno que cuidar, ya que por un trozo de cobija son capaces de rebanarte el cuello cuando duermes. La forma que él utilizaba para evitar tal echo era simple, solamente les contaba grandes historias de donde se suponía él había sido protagonista, les contaba con lujo de detalle la forma como avía asesinado por unos míseros pesos a compañeros de viaje, y la fuerza que le caracterizaba para lograrlo. Así que se presentaba como el hombre más malvado ante ellos y no fácil de comprar.
Se decía para si mismo –necesito que crean que soy más malvado que ellos y más cruel para que no intenten nada contra mí-

Cuenta, que más de alguna ocasión le ofrecieron unos cuantos centavos para que matara a algún pasajero y le quitara sus avios. Él les contestaba, -no acostumbro a realizar el trabajo de otros, cuando lo hago es por mi propio beneficio, si a ti te interesa, tendrás
que hacerlo tú mismo-.

Todo esto nos da una idea de un muchacho aguerrido y difícil de asustar, sin embargo, cualquier persona lo ponía fuera de combate, con un arma irrisorio, una simple hoja de planta lo ponía pálido y lo hacia correr, pues el tocarla lo ponía en peligro de muerte, su atacante solo tenia que frotarse con esa planta y él seria incapaz siquiera de ponerle una mano encima so riesgo de enfermar gravemente. Esa pequeña arma es una planta que en mi tierra se le conoce como hiedra (en otros lugares desconozco su nombre). Es un arma mortal para este chico que no se asusta con nada excepto por ella.

Querido lector el rincón de los miedos esta lleno de nuestras experiencias no gratas


¿Cuál es el arma mortal para ti? ¿lo sabes?



Celia Rivera Gutiérrez
Cd. Obregón Sonora, México
Enero 10 del 2009

23 comentarios:

RECOMENZAR dijo...

Buena pregunta el arma mortal...no tengo repuesta ya que no lo siento dentro mio. Tu escrito bello y lo mejor es que cuando nos vamos seguimos pensando
Always
mucha

Neverknowsbest dijo...

Woooooo, la alcahueta de los enigmas está que echa chispas de felicidad por tal pregunta jajaja.

Bufff, pues es un pelín personal la pregunta, vaya, pero por ser tú te digo mi punto débil:

El arrepentimiento.

Me ha costado un ratillo pensarlo, pero creo que el arrepentimiento es algo que me duele más que una caries jejeje.

MARAIA BLACKE dijo...

Hola Celia!
Me encanto tu historia.
En relación a lo que preguntas te cuento dos cosas...aqui también se la llama hiedra, pero la que tu describes no sería las que se usan en jardinería (para adornos, cubrir muros etc) sino la hiedra venenosa...
En mi caso, hay detectadas varias armas mortales...pero solo revelaré una, de origen vegetal ( las hojas de la higuera)...
Saludos!

amor dijo...

¿el desamor? me ha encantado tu forma de contar la historia, bella

un beso

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Celia...

Buen relato, todos tenemos nuestros miedos ocultos y lo que para unos es inofensivo para otros puede ser muy peligroso.

¿Arma mortal? La mentira.

Un abrazo.

Francisco Javier dijo...

Nuestra vida esta llena de miedos, los miedos nos acomplejan y no nos dejan vivir como quisieramos. Un tema muy bueno el que has escrito hoy aquí, y que deberiamos tratar más.

Un saludo, celia

Abrazos.

Francisco J.

Pegasus 21 dijo...

Hola Celia, Muy buena tu historia todos lidiamos con el miedo y aunque se siente terrible a veces sirve para prevenir sirtos males.
El arma mortal en mi caso no es de indole material, es espiritual "la desepción, el descreimiento, la desvalorización"
Besos y abrazos por montones...

azpeitia dijo...

El arma más mortal...es nuestra propia conciencia...nos persigue de noche, de día, en el silencio, en el bullicio...esa pequeña hoja de hiedra que enarbola quien nos persigue, echándonos en cara nuestra mala conducta...muy bella parábola...un beso de tu amigo azpeitia

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Mucha, eres una mujer de paz interior, por eso no sientes un arma mortal.
El arma mortal, es aquello que esta dentro nuestro y no emos resuelto.
Las personas serenas de paz interior, ni a la misma muerte le temen porque la entiendem como parte de la vida.

Un beso y gracias por la serenidad que me inspiras
Celia

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Never...
Me alegra que la alcahueta de los enigmas se ponga feliz para ver si asi cobra salud.

Es interesante tu arma mortal, pues nos dice que te cuesta reconocer cuando te equivocas, pero eso solo te causa dolor, y lo puedes convertir en un valor si aprendes a decir "lo siento". No es tan grave esa arma del gatito.

Aunque quizá para tí si.

Un abrazo felino
Celia

Celia Rivera Gutierrez dijo...

MARAIA BLACKE
Si, que tienes razón, es la hiedra venenosa, lo curioso, que para unos es venenosa y para otros no.

Algunas personas se pueden poner la sabia lechosa como lunares y no pasa nada y a otras personas con el solo hecho de pasar cerca casi los mata.

Es interesante como para ti, es la higuera, es una planta, que nos da un rico fruto (el higo) y su sabia también es lechosa y a ti, te envenena.

Gracias por venir comentarme que allá también se llama así.

Un abrazo.
Celia

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Amor

Si, para tí puede ser el "desamor", aunque parece ser que a todos nos mata el no sabernos amados por alguien (amigo, familia, etc,etc,)

Gracias por compartir

Celia Rivera Gutierrez dijo...

RAFAEL LIZARAZO

Sí, tienes razón, lo que para unos es inofensivo a otros los mata.

La mentira es venenosa como la hiedra y destruye personas. Así que se puede catalogar como mortal.

Gracias por compartir
Un abrazo

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Francisco Javier
Los miedos no nos dejan vivir como deseamos, así que mata la ilucion de vivir feliz, Si que son armas mortales.

Gracias, ustedes si que estan compartiendo y haciendome pensar.
Un abrazo Francisco.

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Pegasus 21

Tienes razón sirve para prevenir ciertos males, pero privan de saborear la experiencia y nos atrapan.

Interesante tu aportación. La decepción, el descreimiento, la desvalorización. Son procesos que nos van apagando y por lo tanto se diría que se comienza a morir aunque nos veamos como si estuviéramos vivos.

Gracias por tu aportación que nos enriquece, al hacernos pensar.

También besos y abrazos para ti. Y saca adelante la garra de la vida.

Celia Rivera Gutierrez dijo...

azpeitia
La conciencia, si tienes razón, si actuamos de cierta manera y no esta de acuerdo a lo que nuestro interior nos dice que es correcto, nos puede matar esa vocecilla que susurra diciéndonos que no hicimos lo mejor.

Recuerdo cuando Gandi estaba en ayuno para aplacar la ira y ceguera de odios y venganzas de los curvos con otra población india en los tiempos que se gestaba la libertad. Llego un hindú, le aventó un pan y le dijo –toma
Come, de todas maneras me condenaré porque maté a un hombre porque mataron a mi hijo, pero no me condenare por ti- Gandi le dijo: - hijo yo se como salvarte. Tu dejaste huérfanos al matar a un hombre, ellos te dejaron sin hijo, así que adopta uno de los huérfanos, pero asegúrate que sea de ellos y darles su propia religión, no la tuya-

Esas frases me enseñaron que a la conciencia se le puede curar, porque nuestros hierros se pueden encausar en aciertos. Al ponernos al servicio de la vida sin prejuicios de religión, raza, o estatus social.

Azpeitia no quiero aleccionarte, solo comparto lo que me impresiono y que lo que tú compartes me hace recordar y afianzarlo.

Un abrazo amigo, espero mejorar mi conciencia

Roberto Esmoris Lara dijo...

Nunca tuve miedos, al menos racionales, pero si debo contestarte y acercarme a algo que se parezca a un miedo te confesaré un temor.
Albert Camús escribió "la imbecilidad es asesina". A eso le temo.
Hermoso tu relato, amiga, como de costumbre.
Abrazo bien abrazo.
Hasta luego

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Estupenda historia, muy bien contada, Celia; un gusto leerte.
Un besote

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Roberto Esmoris Lara
Otra aportacion para meditar
"la imbecilidad es asesina". muy cierto, pues esta se caracteriza por poca razón y la sinrazon hace las grandes matanzas y leciona la vida.
Si, que se debe temer a ella.

Garcias amigo bien amigo, por tu siempre compañia a mis letras de este blog.

abrazo bien abrazo.

Celia

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Gracias Mª Ángeles Cantalapiedra, por tu visita y tu sonrisa contagiosa que me saca de mis cavilaciones y despierta a la sonrisa de la vida.
Gracias por gustarte mis letras, es un honor tenerte en ellas

no se dar besotes como los españoles, que suelen ser muy generosos, pero aprenderé, resibe uno de mi parte.

Celia

Magui Montero dijo...

Hola Celia! Hermoso cuento!
Respecto a la planta que aludes, también aquí se la llama hiedra trepadora y está la variedad de hiedra venenosa.
En cuanto a la higuera, tengo que comentarte que lo que "pasma" habitualmente es el líquido blanco que lleva por dentro, y que la usan habitualmente (en forma casera) para cauterizar lunares y verrugas, pues es caústico.
Entre mis miedos internos siempre estuvo el sufrir desamor o indiferencia. Entre mis defectos (trato de corregirme) está mi estúpido orgullo que algunas veces me impide reconocer cuando me equivoco.
Un abrazo grandotote y gracias por ayudarnos a reflexionar!
Magui

Celia dijo...

Hola Celia.
No tengo armas mortales. Creo que contra todas ellas está la vara del Amor. Nunca falla.
Me alegra mucho que nos hayamos encontrado. ¡Nos separa un Océano! Sólo eso.
Un abrazo.
"Otra" celia

Mariano dijo...

Al margen de la historia excelente narracion...

En cuanto a la hiedra q ironia no?? algunos mata otros no....Sera como el amor??


Feliz 2009 y ya estoy de regreso!

Saludos!

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