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Soy una persona inquieta, que ama la vida en toda su extensión de la palabra y disfruta escribiendo lo que percibe de ella, saboreando cada palmo de lo vivido. soy terapeuta holistico.

martes, 14 de octubre de 2008

EL HOMRE DEL CAPOTE

El hombre del capote, era un señor, que siempre tenia cerca de si un capote, este estaba confeccionado de tule (del que se tejen las sillas) en forma de capitas unas encima de otras como si fueran plumas de ave, para que el agua de la lluvia escurriera hacia el piso cuando llovía y mantenerse secos por dentro, el interior no se de que estaba hecho, solo sé, que era la base para sostener el sin fin de tiritas de tule. Solía también cargar un sombrero para el sol y un forro de hule en los bolsillos del pantalón para su sombrero, para cubrirlo en caso de lluvias. Así se aseguraba de estar seco a pesar de las tormentas que se venían sin previo aviso mientras se encontraba en el campo realizando sus labores labriegas.


EL MAL DEL SUEÑO


Se decía, que el señor del capote solía tener el mal del sueño (al menos él así lo definía) ya que sin previo aviso le venia un sopor tan fuerte, que le obligaba a dormir en cualquier sitio que se encontrara. Él se daba cuenta perfectamente de ello, así que buscaba el lugar más cercano de donde se encontraba y se recostaba para soltar el cuerpo y dormir de verdad sin resistirse al hecho y sin forzar una situación que no podía controlar. En una de esas ocasiones, él narraba, que se encontraba caminando por el camino real cercano a un río, y no pudiendo esperar a allegarse a sus orillas sombreadas de ahuehuetes o sabinos solamente soltó su cuerpo a orillas del camino que transitaba bajo una pequeña sombra de los arbustos que le rodeaban. Dice que de pronto se vio zarandeado por alguien que le obligo a abrir sus ojos, era un conductor de auto, que por azares del destino pasaba por ahí, pues por lo regular solo pasaba gente a caballo que había bajado de las rancherías apostadas en lo alto de las montañas al otro lado del río. El conductor estaba muy disgustado, porque por poco le pasa las llantas de su auto por su cabeza.


LA TORMENTA


Un día sucedió, que este buen señor… se había sentado en el centro del patio de su casa, donde tenia plantado un guamúchil que le proporcionaba sombra durante los días soleados. A él le gustaba sentarse ahí a leer su libro favorito rodeado de sus hijos a quienes comentaba lo que leía. De pronto se quedo dormido, y cuando esto sucedía no había poder humano que lo despertara. En eso, el cielo se nublo con nubes muy oscuras presagiando tormenta abundante y vientos fuertes. Tras las montañas se iluminaban las nubes con los rayos que tronaban como si se fuera a acabar el mundo parecía Sodoma y Gomorra. Su señora esposa trato de despertarlo para que se adentrara en la vivienda y se protegiera de las inclemencias, por más que lo movió, el señor no despertó. Todos corrieron a la habitación a guarecerse de la lluvia que comenzó con fuerza a grandes gotas tupidas.


EL CAPOTE


La señora desesperada de no poder despertarlo fue y le cubrió con su capote, le puso su sombrero forrado y tomo un largo carrizo, para desde la habitación tratar de despertarlo picándole con él. Por más que lo intento, el bendito señor no despertó. El cielo relampagueaba y se sucedían un rayo tras otro provocando gran estruendo y el señor no despertaba. En eso cayo – lo que los rancheros decían “una centella” que según ellos se compone de siete rayos y siete truenos (vaya usted a saber si es cierto). El señor brinco de su silla como si hubiera resucitado después de permanecer muerto. Asombrado de su atuendo, asustado por la torrencial lluvia, y como no comprendiendo que pasaba. Entro a su casa tambaleando como si su cuerpo aun no despertara del todo sin comprender aun que sucedía, un tanto molesto reclamo a su esposa porque no le había advertido de la lluvia. – Su señora le contestó- no despertabas- ¿Por qué crees, que traes capote y sombrero forrado? porque te estaba cuidando, y ni siquiera sentiste cuando te los puse- el señor del capote se sintió avergonzado de lo que había dicho a su señora, le pidió disculpas y le dijo- para la próxima no me pongas nada para que se me quite lo pe…-

QUERIDO LECTOR


Querido lector, cuando quieres reclamar algo a tu pareja, por no sentirte atendido. Analiza primero, que fue lo que en realidad sucedió, quizá estabas dormido cuando te cuidaban y no te diste cuenta de eso. Antes de reclamar la falta de atención, quizá sea bueno primero ver que no sufres del mal del sueño… como el hombre del capote… Así evitaras ser injusto y podrás agradecer su atención.



¿No cree usted?


Celia Rivera Gutiérrez
Cd. Obregón Sonora, México
14 de octubre del 2008

9 comentarios:

Terox dijo...

Siempre es mejor pensar antes de hablar. Y si uno va a regañar a alguien, mejor pensarlo dos o más veces...

Por cierto, creo que te gustaría este cuento. Ahí al final del post viene un link para descargar todo el libro...

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Gracias Terox
es un gran regalo el que me hiciste con ese libro, creo que conoces mis gustos.

Un gran saludo para tí, ha sido grato conocerte.

Hasta pronto estaremos en contacto
Celia

Adolfo Payés dijo...

Siempre es un placer leerte y entra a esa reflexión profunda que tu propuesta tiene... venir y leerte es eso... amar y reflexionar...

saludos fraternos

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Gracias Adolfo Payés
por tus visitas, cuando me dejan su huella me motivan a seguir escribiendo.

estaré visitando tus letras y tu arte, también amo la pintura he realizado algunas obras (no soy buena en ello pero me gusta) en “rosadeojostiernos eresequeseera” (mi otro blog) tengo un autorretrato que hice con mi hija adornando una poesía que hice a la mujer: REGAZO DE FORMA Y VIDA quizá la quieras ver.

Saludos fraternos
Celia

Adolfo Payés dijo...

claro celia que quiero verla y ahora mismo voy a verla...

gracias

Adolfo Payés dijo...

Hola vi tu pintura, y me gusta mucho, claro la apreciación mía es un poco subjetiva pues verla en el cuadro y como tal. seria lo mas esencial para decirte lo que si siento al verla.. pero con un sentido visto por este medio.. te digo me gusta y e apoyo para que sigas pintando anda...
Si?...

saludos un abrazo

Roberto Esmoris Lara dijo...

Qué lindo es escucharte de madrugada....te imagino iluminada por un fogoncito en la playa contando moralejas, parábolas...?...cuentitos ejemplares como los antiguos griegos.
Gracias, dulce Celia.
Besos
REL

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Gracias Adolfo, creo que tendré que realizar algunas pinturas si es que me acuerdo aun como utilizar los pinceles para adornar algunos de mis escrito. Me gusta tu estilo de pictórico y tu estilo literario felicidades

Un saludo Fraternal
Celia

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Es muy grato tenerte en esta tu cas REL, y mas si me hablas con tanta ternura, y te agradan mis cuentos.

Si algún día estoy en una playa a la luz de la fogata y cuento anécdotas pensare que las escuchas.

Besos REL.
Celia

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