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Soy una persona inquieta, que ama la vida en toda su extensión de la palabra y disfruta escribiendo lo que percibe de ella, saboreando cada palmo de lo vivido. soy terapeuta holistico.

lunes, 23 de febrero de 2009

LA MARIPOSA CANSADA


Una mariposa se posó sobre una flor tratando de tomar su néctar, había volado tanto y sus alas habían perdido brillo en el camino y sus ligamentos también habían perdido fortaleza para aletear y seguir su camino.

Encontró una triste flor donde se poso con toda la delicadeza que era capaz. Se dio cuenta que los vientos que le habían ayudado a volar antaño, por hoy se negaban a auxiliarle se habían detenido de repente. Y le cortaron el hálito del deseo de continuar.

Hace algunos años, un tulipán se había convertido en su morada, donde solía recostarse al sentirse cansada. De un tiempo para acá, el tulipán se había vuelto huraño y despreciativo así que ella requería de aires nuevo. Al principio le iba muy bien. Se remontaba muy alto y veía con placer toda la majestad de la vida, sentía su aroma, su colorido, su vibración, gozaba de las envestidas del aire que le permitía gozar de sus vientos como si estuvieran jugando.
Pero sucedió algo extraño, de pronto fue requerida por personajes que anteriormente habían formado una colonia de vida y le solicitaron su apoyo mientras podían levantar sus alas ya que había llegado un duende maligno y se las había lastimado. Por lo tanto requerían de restablecerlas, para poder continuar su vuelo. El tulipán hizo su aparición comportándose como todo un caballero de rescate para apoyar a estas mariposas lastimadas. La mariposa anfitriona comenzó a darse cuenta, que ella sola no podía sostenerse en el aire y al mismo tiempo sostener parte del peso de sus compañeras. Y comenzó a bajar cada vez más su vuelo, al extremo que sus alas comenzaron a ya no querer sostenerle. Solicito al tulipán algo de apoyo. Este se porto con desprecio echándole en cara que ya había apoyado suficiente. Y no era su responsabilidad.

La mariposa se quedo quieta, con sus alas ajadas y sin fuerza, con unas gotas cristalinas que aparecieron en sus ojos, doblándose sobre sí misma como queriendo dormir y ya no despertar.
Se acerco una mariposita de alas muy suaves, jóvenes y brillantes y le dice suavemente. ¿Porque se salen estas gotas cristalinas de mis ojos?, entonces la mariposa voltea y ve los ojos rasos de esa agua que los suyos mismos traen en ese preciso momento. Y le dice –será que el tulipán me quiso decir, que ya no soportaba apoyar más a las mariposas y puede estarte sucediendo lo que a mí- entonces la mariposita dice –no te quiso decir, te lo dijo y tal vez por eso las dos tenemos estas gotas de agua en nuestro rostro para lavarnos la humillación de la que nos ha hecho objeto el tulipán- Quizá eso sea -dijo la mariposa mayor-

¿Qué será de esta mariposa que no tiene ya las suficientes fuerza para volar? Como hará para no necesitar más del tulipán que solo sabe mirarle con ojos fieros y reprocharle la ayuda dada a la colonia de mariposas? ¿Qué será de estas mariposas mientras no sanen sus alas para poder revolotear?

Celia Rivera Gutiérrez
Cd. Obregón Sonora, México
Febrero 24 del 2009

12 comentarios:

TitoCarlos dijo...

Es triste, pero la Naturaleza es sabia y lo hará con un fin que la beneficia.
La mariposa tiene corta vida, pero tras ella vendrán sus hijos y así continuamente.
La acción es tan perfecta, que nos parece ver la misma mariposa cada primavera.

toñi dijo...

Que bonito Celia!. Un cuento divino .
Un beso

Francisco Javier DC dijo...

Hola. Muy bueno, me gusta. El mundo gira para todos, los cielos cambias, los ciclos se detienen pero la naturaleza es sabia. Voy a ver los otros blogs que tienes. Un abrazo.

Francisco Javier dijo...

Precioso escrito, muy intenso, y a la vez me dejo como un sabor triste, agridulce, de impotencia, de lagrimas en los ojos.

Celia ultimamente veo mucho arte en ti, mucho derroche de pasión, de ganas de escribir, de expresar, de sentir. Eso me gusto, este cuento me gustó mucho. Dichoso tulipán que hizo lagrimar a las mariposas.

Besitos Celia.

Alodia dijo...

Una bonita historia, en la que los protagonistas son elementos de la naturaleza tan bellos como la mariposa. Por cierto, me encanta a pesar de su fragilidad...Un besote.

ILUSION dijo...

Hola Celia¡

Gracias por tan bello y triste cuento, me encantó¡¡¡
Besitos¡¡

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Gracias Tito Carlo
Tienes razón, la naturaleza actua sabiamente con todos los seres y todos tenemos un ciclo de vida dependiendo de la especie, y este se cumple.

Muchas gracias amigo, muchas gracias
Saludos

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Toñi es muy grato tenerte de visita en estas mis letras
Gracias por leerla, muchas gracias

Abrazo y un beso

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Francisco Javier DC

Gracias mil por estar en mis letras, y por dejar tu huella en aunque sea en uno de mis blog.

Visite tu casa y me ha gustado mucho, cuentas las cosas como a mí me gusta pensarlas cuando veo una buena película o leo un buen libro de esos sitios y tiempos.
Gracias por contactarme
Y seguir mi blog

Un abrazo

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Francisco Javier
si que es un tanto triste y de impotencia.

Tienes razón sería dichoso el tulipan si se diera cuenta del tesoro que tenía con las mariposas, pero si no se da cuenta ese tesoro es como cuando cualquiera de nosotros tenemos algo de valor y no lo vemos ni lo apreciamos.

Muchas gracias por leer mis letras, sin lectores como tu no tendrían sentido alguno.
Gacias

Lorena dijo...

¡Qué bonito cuento!

Es la primera vez que te leo, pero ya has logrado emocionarme... Es difícil asimilar que pierdes a quien te ha dado apoyo durante largo tiempo...

Me pasaré para seguir leyéndote.


Lorena.

Achernar dijo...

Hola, Celia:


Bonito blog. No lo conocía.


Saludos

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