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Soy una persona inquieta, que ama la vida en toda su extensión de la palabra y disfruta escribiendo lo que percibe de ella, saboreando cada palmo de lo vivido. soy terapeuta holistico.

sábado, 11 de abril de 2009

CONTINUACION: (LAS TRAVESURAS DEL MUNDO INVISIBLE)

Los anfitriones se quedaron, un tanto reflexionando sobre lo que había sucedido, él se dio cuenta, que su pareja tenia en mucho la razón y que el despertar fuerzas invisibles sin saber a ciencia cierta su procedencia no eran manejables con sabiduría y por lo tanto se convertían en algo peligroso en sus manos inexpertas y al parecer el que la hacia de guía estaba más perdido que ellos mismos y se creía un tanto mesiánico, incluso les había puesto un ultimátum con respecto a su amistad, si seguían yendo a realizar disciplina a otro lugar.

En los anfitriones existía un genuino deseo de encontrar lo más profundo de su SER y habían osado pasar por múltiples asociaciones para satisfacer su necesidad de sabiduría de si mismos. En ese inter de búsqueda… habían encontrado algo muy completo para afianzar su necesidad de auto-conocimiento.

Un día en que estaban reunidos con el grupo espiritista y que se hacían ciertas oraciones, el médium había caído en trance y por su boca había salido algo muy curioso. Supuestamente se había posesionado de su persona un gran personaje y al parecer del decir de la boca del médium, era ni más ni menos que el propio Jesús de Nazaret. Y decia lo siguiente: Hermanos míos, si de verdad queréis progresar espiritualmente tendréis que hacer disciplina ya que ningún ser humano podrá alcanzar la espiritualidad sin antes haberse sometido a una disciplina porque un indisciplinado no podrá alcanzar la luz de mi padre. Y para ello les recomiendo que comencéis con lo siguiente:
No hagas a tu hermano lo que no quieras para ti (Prójimo sin importar raza, credo o política)
Has yoga
Meditación
No comas carne
No tomes bebidas embriagantes
No consumas drogas
No fumes
Porque todo lo que dañe tu cuerpo o el de otro ser vivo no te permitirá conocer la luz y grandeza de mi padre.

La anfitriona y el anfitrión de verdad deseaban encontrar su origen y la sabiduría del espíritu, así que ni tardos ni perezosos se habían ido a inscribir a un instituto donde se practicaban todas estas disciplinas y se daba orientación al respecto. Comenzaron a tratar de poner en practica todo eso, era lo único coherente que en muchos meses había dicho el médium. Pues en otras ocasiones solo halagaba sus egos al decirle amados hermanos están haciendo muy bien, pero no decía nada concreto a realizar. A tal grado que algunos ni siquiera eran capaces de sostener económicamente a sus familias por andar visitando enfermos y concretarse a tomarse de las manos, hacer una petición por su salud, y pensaban que ya habían cumplido con la vida aunque sus niños no tuvieran que comer por andar en sus cosas. Nada de esto era coherente.

Después de lo sucedido y con la disciplina ya comenzada que estaban haciendo, se preguntaron seriamente sobre que estaba pasando, pues en el grupo era aceptado solo aquello que no les comprometía en un cambio de vivir más digno y con una responsabilidad coherente bien asumida y realizada ya que en cuanto se les pidió disciplina lo único que dijeron fue que de seguro había sido un espíritu chocarrero quien había entrado y los quería engañar, pero si aceptaban todas las demás incoherencias que no les comprometía a una responsabilidad real en su persona y sus familias.

Era indudable que dentro de los muros del hogar de los anfitriones se había desatado alguna fuerza invisible y de vez en vez se hacia sentir, los anfitriones pensaron que si no entraban en pánico y no se enojaban no pasaría nada, ya que al parecer era una fuerza que requería de miedo y de enojo para alimentar su fuerza y ellos no caerían en su juego.

Un día en que habían comprado un pincel para pintar óleo (ya que a ambos les gustaba este arte) dejaron ese pincel guardado y cuando menos acordaron, lo encontraron lleno de pintura como si alguien lo hubiese usado, se miraron el uno al otro y se preguntaron ¿tu lo usaste? No dijeron ambos. Pues ambos tenían como costumbre dejarlos limpios después de usarse y en esta ocasión alguien lo había dejado sucio.
Se preguntaron que hubiera pasado si hubieran tenido hijos, ya que de seguro habrían sido reprendidos por algo que no hicieron.


Celia Rivera Gutiérrez
Cd. Obregón Sonora, México
11 de abril del 2009

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