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Soy una persona inquieta, que ama la vida en toda su extensión de la palabra y disfruta escribiendo lo que percibe de ella, saboreando cada palmo de lo vivido. soy terapeuta holistico.

lunes, 11 de agosto de 2008

MAR ENCRESPADO DESTRUCION



Aquello era una locura, el mar se veía encrespado, revuelto, parecía un tsunami tratando de ahogar la playa y desbordarse más allá de las montañas. De arrasar cuanto encontrara a su paso, tumbando edificios y árboles, ahogando a cuanto ser se atravesara en su trayecto. ¿Qué estaba pasando? Sentía que la vida iba a desaparecer sobre la faz de la tierra, que milenios de evolución de seres vivos que habían conquistado el suelo desaparecería dejando tan solo a la vida marina y la posibilidad de que la flora lo acompañara como mudo testigo de tal acontecimiento.

Había mucho miedo, los que quedábamos vivos estábamos subidos sobre frágiles muros y árboles que se doblaban por las envestidas del agua. Un que otro pico de roca asomaba sobre el líquido enojado que les rodeaba peleándoles las vidas que en ellos se aferraba.

POSIBLE RESCATE


Sobre los cielos volaban pequeños salvavidas antigravitacionales tratando de rescatar a los pocos sobrevivientes. Todos estirábamos los brazos hacia ellos tratando de asirnos de sus naves al pasar casi rozando nuestros cuerpos.

Existía la angustia, incluso sobre la posibilidad de ser rescatados al no saber a donde nos llevarían. Esas naves me eran totalmente desconocidas, pareciera ser que venían de otros planetas a rescatar a la raza humana de tan singular catástrofe. ¿Cuál sería la razón de su ayuda? ¿Nos querrían ayudar de verdad? ¿O simplemente encontraron piezas de laboratorio para sus experimentos en tal condición en que no podrían rechazar fácilmente su aparente apoyo, porque estaba de por medio su supervivencia?.
Angustia, temor, muerte desazón, desconfianza, todo en una amalgama de pastelería conjunta para saborearse al mismo tiempo.
Los magna voces surgían del cielo dando órdenes y eligiendo a quienes sacarían primero. Volteé y vi su rostro escurriendo agua por todo él, sus cabellos empapados, su mirada desorientada sin saber que hacer,
Me tomaba con sus brazos, como para acurrucarme contra su pecho tratando de convertirlo en una muralla de protección contra los elementos enojados por alguna razón, que mi entendimiento no acababa de asimilar.

LA TREGUA DEL AGUA


Encaramados en una frágil construcción, veíamos allá abajo, donde las aguas se habían retirado momentáneamente hacia a sí mismas como quien recoge sus garras por un instante para preparar una nueva envestida. Ahí había personas vivas con la desesperación reflejada en su rostro tratando de alcanzar alguna parte lo suficientemente alta para trepar y tratar de salvar su vida, se encontraban rodeadas de cadáveres y escombros de edificios arrancados de sus cimientos.
Veía con cierta desazón a Javier buscando a su hermano, con sus ojos desorbitados como preguntándole y diciendo -dime ahora que debemos hacer-. Nos separaba un precipicio (se podría decir así), ya que él y otras personas estaban sobre otros edificios paralelos al que nos servia a nosotros para no ser arrastrados por las fuertes embestidas del agua. Solo que el de éllos, amenazaba derrumbarse con cualquier empellón. No resistiría otra embestida del mar. Sobre nuestras cabezas seguía pasando la posible salvación, aunque nadie sabía a ciencia cierta a donde seriamos trasladados. ¿Sería posible que a otro planeta semejante al nuestro? Y ¿en que condición seria que seriamos albergados? ¿Habría algún sitio en nuestro hermoso mundo que estuviera sin sumergirse en el liquido que algunas veces, es fuente de vida y otras de destrucción?.

¿QUE PASARA ?


No tuve tiempo para averiguar que sucedería posteriormente ya que en eso mis ojos se abrieron, y mi cuerpo palpitante con el corazón latiendo con fuerza como si hubiera estado sometido a un fuerte chorro de adrenalina parecía salirse de mi pecho. Trate de respirar profundo para salir de la angustia que me había producido estos hechos en mi estado de aparente reposo nocturno.


Celia Rivera Gutiérrez
Cd. Obregón Sonora, México
Agosto 11 del 2008

2 comentarios:

azpeitia dijo...

Esas pesadillas, las hemos sufrido alguna vez en nuestra vida y son angustiosas, tienes imaginación y manejas muy bien los escenarios, el nudo y el desenlace, te felicito desde la vieja españa...azpeitia

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Gracias Azpeitia, creí que este relato se quedaría sin lectores y creo que esperaba el honor de ser leido y comentado por tí

Gracis por estar aquí.
y te mando un beso hasta tu españa desde mi México

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